Todo Paracuellos

Puente 149(2012)

Carlos Giménez, Todo Paracuellos, prólogo de Juan Marsé,
Debolsillo, 2011, 610 págs., 17,90 €

En los últimos años de la guerra civil española, y ya a partir de 1937, se crearon, a imitación del modelo alemán (Winterhilfswerk des Deutschen Volkes, conocido en Bélgica durante la segunda guerra mundial con el nombre de « Secours d’hiver »), agrupaciones de beneficencia. La más famosa fue El Auxilio social con su departamento de los Hogares infantiles. La meta de aquellas instituciones era más propagandística que altruista. Se trataba de convencer a los españoles de las bondades de la «Nueva España».
Los Hogares infantiles acogieron a niños menesterosos (huérfanos, necesitados,…) y a hijos de los vencidos con el fin de regenerarlos.
En aquellos centros la vida estaba rígidamente reglamentada, según el modelo militar, y centrada en la instrucción religiosa en el marco de un adoctrinamiento férreo.
El más mínimo desvío de conducta daba lugar a castigos muchas veces impregnados de sadismo : bofetadas, flexiones, castigos colectivos, privación de comida, prohibición de ver a padres y familiares los días de visita, humillaciones… sin contar con la censura de la correspondencia, el control del ocio,…

Aquel tipo de instrucción resultó ser la manera más adecuada para producir un efecto contraproducente.
Los testimonios son abundantes. Se pueden leer algunos en el sitio http://lamemoriaviva.wordpress.com/2009/10/27/los-ninos-el-auxilio-social-y-la-iglesia/

Carlos Giménez es uno de los mejores dibujantes de tebeos españoles, autor de la trilogía «España, Una…», «España, Grande…» y «España, Libre» entre otras obras. En Francia fue descubierto por Goscinny y algunas de sus historietas se publicaron en Fluide glacial.

Por ser huérfano de padre y estar su madre muy enferma, Carlos Giménez pasó parte de su infancia en algunos de esos centros, entre ellos el de Paracuellos. Fue allá donde empezó a dibujar :

« … utiliza sus aptitudes artísticas como moneda de cambio. Hace dibujos para alguna profesora o decora un armario para el instructor de Falange y con eso se libra de rezar algunos rosarios o de asistir a algunas clases y de muchas horas de instrucción paramilitar »

Esta edición de Todo Paracuellos es la sexta – la primera salió en 2007 en otra editorial. Reúne los seis volúmenes de esa serie publicados entre 1977 y 1982 en los que Giménez cuenta episodios de la vida cotidiana en esos centros.

En el prólogo Carlos Giménez escribe este comentario, recogido en la contraportada :
« Me gustaría que estos relatos que se cuentan en los seis álbumes de la serie Paracuellos fueran considerados no solamente como la historia de unos colegios raros y perversos, sino además, también, como una pequeña parte de la historia de la posguerra española. Quizá una parte no muy importante en términos generales, pero en términos particulares, para los que nos tocó vivirla y para nuestros familiares, suficientemente importante como para querer dejar constancia de ella. »
El libro se abre con otro prólogo firmado por Juan Marsé, gran aficionado a los tebeos, el cual, cuando jugaba en las calles de su barrio popular, conoció a chicos que habían frecuentado los Hogares infantiles. Esos compañeros de juegos le contaron episodios de sus vidas que formarán parte, más tarde, de sus « aventis ».

Desde el punto de vista del uso didáctico, se puede utilizar alguna historieta de Paracuellos en las clases de español, siempre y cuando se haga con alumnos mayores (las hay demasiado duras para niños).

Rodolphe STEMBERT