La diversidad en el aula: hacia una enseñanza diferenciada

Puente 149(2012)

En el marco de la jornada pedagógica anual organizada el pasado 21 de abril por la Consejería de Educación, se propusieron varios talleres a los profesores de español.
Uno de ellos estaba dedicado a la enseñanza diferenciada y fue impartido por Raquel Rodríguez Rubio, docente en la EOI San Sebastián de los Reyes.

Primero delimitó y definió lo que entendemos por diversidad en el aula. Sabemos perfectamente que en la enseñanza de adultos, por ejemplo, el profesor se enfrenta a una gran variedad de edades y de formaciones anteriores.
La enseñanza diferenciada quiere maximizar las posibilidades de aprendizaje de todos los alumnos, tal y como aparece en el decreto de la Comunidad francesa de Bélgica, de 24 de julio de 1997. En su artículo 5, se definen las misiones prioritarias de la enseñanza fundamental y secundaria: « Pedagogía diferenciada : un método de enseñanza que consiste en variar los métodos para dar cuenta de la heterogeneidad de las clases, la diversidad de los patrones y las necesidades de aprendizaje de los estudiantes ». Y añade, en al artículo 15 : « Cada escuela permite a cada estudiante avanzar a su propio ritmo, la práctica de la evaluación formativa y la pedagogía diferenciada ».

Los principios que rigen el aprendizaje no son compatibles con el aula tradicional. En el aula diferenciada, el profesor ya no es el principal protagonista del proceso de enseñanza-aprendizaje. Proporciona los conocimientos lingüísticos y corrige los errores y el alumno participa activamente al aportar sus experiencias y conocimientos previos.
El profesor tiene que proponer diferentes tareas según el modo de aprendizaje de los alumnos para que todos estén interesados y motivados.
También es muy importante crear un ambiente agradable de aprendizaje, un sentimiento de pertenencia a un grupo para desarrollar la identidad personal, estimular la autoestima, animar la creatividad, etc.
De manera que los alumnos acceden al conocimiento a través del profesor, cuyo papel es el de puente entre los alumnos y el conocimiento.
Para ilustrar estas ideas, la ponente nos propuso una serie de ejemplos de actividades que se pueden usar en clase y que permiten no olvidar que cada alumno llega al aula con sus antecedentes ambientales y externos, y que cada aprendiente responde de manera diferente a los mismos estímulos.

Mireille VERDIÈRE