El séptimo velo

Puente 139(2009)

Juan Manuel de Prada, El séptimo velo
Seix Barral, Booket, 2008, 784 págs

Juan Manuel de Prada es autor de una selección de relatos, El silencio del patinador, seguida de Coños, que recoge una serie de elogios en homenaje al cuerpo femenino, publicadas ambas en la editorial Valdemar, en 1995. Si bien esos libros fueron alabados por la crítica, la verdadera consagración le llegará más tarde, con la publicación de Las máscaras del héroe, Valdemar, 1996, una novela inclasificable, cuyo marco es la bohemia literaria del Madrid de finales del siglo XIX y de los treinta primeros años del siglo XX. Ese Madrid absurdo, brillante y hambriento, lleno de personajes pintorescos, golfos y poetas a la vez, siempre famélicos, como Alejandro Sawa, aquel poeta que sirvió de modelo a Valle-Inclán para el personage de Max Estrella en Luces de Bohemia, y Pedro Luis de Gálvez, poeta maldito y anarquista, presente también en Luces de Bohemia.
Con La tempestad, Planeta, 1997, su segunda novela, alcanzará renombre internacional. Obra que cuenta la historia un joven profesor llegado a Venecia una tarde de invierno para completar un estudio sobre un cuadro de Giorgione, titulado « La tempesta », y que se encuentra involucrado en una investigación policial que va a desarrollarse en el mundo del arte y en el de los coleccionistas, con toda su fauna de falsificadores y estafadores.
Las esquinas del aire. En busca de Ana María Martínez Sagi, Planeta, 2000, trata de la vida de Ana María Martínez Sagi, poetisa, sindicalista, feminista, atleta (fue campeona de lanzamiento de jabalina), periodista (durante la guerra siguió la columna Durruti).
Seguirán Desgarrados y excéntricos, Seix Barral, 2001 y La vida invisible, Espasa-Calpe, 2003, cuya historia transcurre en época contemporánea y tiene, como telón de fondo, los atentados del 11 de setiembre en Nueva York

El séptimo velo se abre con una cita de Las confesiones de San Agustín : « Grande es esta fuerza de la memoria, grande de verdad, Dios mío. Es como un depósito oculto inmenso e infinito. ¿Quién puede llegar hasta el fondo? Es una fuerza propia de mi alma que pertenece a mi naturaleza. Pero ni yo mismo puedo abarcar todo lo que soy ».
La memoria, o mejor dicho la búsqueda y el rescate del olvido, es el hilo conductor.
Tras la muerte de Lucía, madre de Julio, éste se entera de que Antonio, casado con su madre, no es su verdadero padre. A partir de entonces, Julio se empeña en descubrir a su padre genético. La última persona que estuvo en contacto con él es un cura jubilado que le cuenta las circunstancias en que encontró y ayudó a Jules Tillon – así se llamaba su padre –, alias Houdini, un héroe de la resistencia francesa, y a Lucía, que era en aquel entonces su novia.
En la primera parte se nos cuentan las circunstancias en que Lucía conoció a Jules. Este, herido de bala en la cabeza, erraba por el campo cuando Lucía lo recogió y lo curó, en el ambiente del circo de su padre, el viejo Estrada, un republicano exiliado en Francia. En realidad, el circo servía de tapadera para albergar y ayudar a gente (judíos, aviadores aliados, perseguidos por el régimen nazi…) a cruzar la frontera con España. En el circo está André Blumenfeld, un médico judío enamorado de Lucía. Es él el que opera a Jules, le salva la vida, pero no puede impedir que Jules se quede amnésico. Jules permanece en el circo, actuando de mago escapista y se enamora de Lucía, lo que da lugar a una tremenda rivalidad con André.
Terminada la guerra, Lucía y Jules se marchan a España. Allá, Jules se siente espiado y, por evitar que se haga daño a Lucía y al niño que va a tener, decide alejarse de ella. Poco después es agredido sin conocer la causa. Lo único que advirtió su deteriorada memoria, como en un relámpago, fueron las mejillas picadas de viruela de alguien que le tortura. Esa agresión y sus consecuencias (que no voy a desvelar) lo llevan a curase en un centro psiquiátrico y lo empujan a intentar conocer su pasado, en donde se encuentra el motivo de su persecución y de su agresión. Un médico, el doctor Portabella, que practica la hipnoterapia, logrará que « caiga el séptimo velo », el que esconde lo más íntimo y lo más recatado del pasado.
La segunda parte cuenta la vida parisiense de Jules : obrero en la Renault, entró en la clandestinidad después de cometer un atentado. Detenido dos veces por la Gestapo, logró escaparse gracias a sus dotes innatas de escapista – lo que le valió su apodo de Houdini – y a alistarse en la filas de la resistencia ; hecho éste que le llevará a conocer oscuros episodios de la segunda guerra mundial : se nos cuenta como se vivía en París durante la guerra : el racionamiento, el mercado negro, la colaboración, las denuncias, los actos heroicos, así como las traiciones, el papel, a veces ambiguo, del partido comunista, las detenciones, las torturas, los fusilamientos de rehenes, las discrepancias en el mismo seno de la resistencia… En resumidas cuentas, una buena descripción, muy bien documentada, de aquella época.
En ese ambiente Jules se mueve clandestinamente, rodeado de personajes a veces poco recomendables que van a aprovechar su ingenuidad e incluso utilizarlo para hacer trabajos sucios. En pocas palabras, el pasado de Jules no era tan reluciente como parecía.
Al final de sus pesquisas, que tardarán más de diez años, Julio encontrará al médico hipnotizador que le dará la dirección de André (el cual también hurgaba en su pasado). Al igual que Simon Wiesenthal, André había creado en París un centro de documentación sobre la persecución de los judíos. Jules vuela a París y se cita con Sabine, la hija de André, por quien se entera de que su padre, gracias a los informes que recibía en su centro, pudo localizar a Julio e incluso reunirse con él en Argentina, en una antigua colonia de alemanes que habían logrado huir de Europa.
En el epílogo, Julio y Sabine vuelan a Argentina en donde, por fin, Jules encontrará a su verdadero padre en un desenlace que tampoco voy a desvelar.
Resumido así, en unas cuantas líneas, este libro de casi ochocientas páginas podría parecer una especie de novela de aventuras a veces rocambolescas, un largo folletín de historias de rivalidades amorosas con un trasfondo de guerra. Y lo es, en parte, porque esas historias dentro de la historia actúan como un armazón que permite hacer creíbles y verosímiles las andanzas y peripecias en que están metidos los protagonistas.
Como escribía al principio, es, ante todo, una novela sobre el rescate de la memoria y del pasado, estructurada a la manera de las muñecas rusas : Julio, a raíz de la amnesia voluntaria de sus padres, quiere saber quién es su verdadero padre ; y Jules, a raíz de su amnesia involuntaria, también quiere saber quién era antes de resultar herido. Y, cuando se descubre la realidad, más vale volver a olvidarla.
En la novela, todos los protagonistas, con excepción de Julio –por lo menos hasta el desenlace- y de Sabine o mintieron o traicionaron u ocultaron algo, voluntaria o involuntariamente, por razones nobles o abyectas.
El séptimo velo es una novela que engancha, que se lee de un tirón y que, además, está muy bien escrita, a veces con un esteticismo exagerado (rebuscadas adjetivaciones, cierto abuso de metáforas).
Si bien Juan Manuel de Prada consiguió una muy buena documentación sobre la segunda guerra mundial, el reproche que se le puede hacer reside en algunas inverosimilitudes. Aunque es posible – y probable – que resistentes como Jules pudieran dar con el gestapista Henri Laffont en los calabozos de la rue Lauriston, parece bastante inverosímil que Jules pudiera encontrarse con Otto Abetz, Henri Laffont y otros representantes de la jerarquía nazi en un baile de disfraces, en la misma oficina de la Gestapo, a finales de la guerra, cuando la resistencia multiplicaba los atentados contra los alemanes. También parece inverosímil que un resistente en la clandestinidad como era Jules pudiera presenciar una reunión secretísima con Jean Moulin ; también parece inverosímil que se encontrara por casualidad con Eichmann en Buenos Aires. Pero son detalles poco significativos para los lectores españoles, menos al tanto de quiénes eran esos personajes.
Aunque la mayor parte de de las historias contadas se ubican en Francia, una parte se desenvuelve en España. La agresión de la que fue víctima Jules ocurre en el periodo en el que actuaban los servicios secretos de Perón, los cuales ayudaban a los nazis a embarcar rumbo a Argentina, y está vinculada con aquellas actividades .Y, dentro de las historias, la de España está presente cuando, por ejemplo, se cuenta la retirada de España de Estrada, en 1939, la presencia de españoles en la resistencia francesa y en la liberación de París o en alusiones indirectas a la situación económica de España por los años cuarenta : « Aquel invierno de 1944, los patos de los jardines de Albert Kahn no emigraron hacia regiones más templadas ; quizá esta alteración de sus ciclos vitales se la dictara la certeza instintiva de que, allá donde fueran, encontrarían tierras arrasadas por la hambruna, sembradas de cadáveres que sólo garantizaban la pitanza a las aves carroñeras… » (pág. 702).
Y, como ocurre en multitud de novelas contemporáneas, no faltan los guiños u homenajes, en particular a Gironella (la frase « un millón de muertos » tiene por lo menos tres ocurrencias) y a Valle-Inclán, cuando equipara a Estrada con el Marqués de Bradomín, « …él también era feo, católico y sentimental » (pág. 185).
En cuanto a los siete velos, es la interpretación alegórica que tiene el doctor Portabella del cuadro de Burne-Jones en concordancia con la hipnoterapia a la que somete a Jules.
El séptimo velo fue galardonada con el Premio Biblioteca Breve en 2007 y el Premio de la Crítica en 2008 y ha sido traducida a varios idiomas, entre ellos al francés, con el título, Le septième voile, en la editorial Le Seuil, en enero de 2009.

Rodolphe STEMBERT