Santa Evita

Puente 113(2003)

Tomás Eloy MARTÍNEZ, Santa Evita, Barcelona, Seix-Barral, 1977, 398 pp.

Gran parte de la literatura latinoamericana se caracteriza por una mezcla de realidad y ficción en la cual a menudo la realidad supera la ficción. Basta con leer Vivir para contarla de García Márquez para entender el fenómeno. Con Santa Evita, nos encontramos con un vivo ejemplo de ese género. En efecto, si todo lo que nos cuenta Tomás Eloy Martínez se basa en hechos reales ( el ascenco de Eva Duarte de actriz de última fila a Primera Dama del estado argentino, el embalsamamiento de su cuerpo por el doctor Ara, las andanzas del ataúd que contenía su cadáver después de la caída del dictador ), los hechos son inventados.

Recordemos algunos datos históricos : en 1943, el coronel Juan Domingo Perón, admirador de Mussolini y de Franco, es Secretario de Estado de Trabajo en un gobierno militar ; en enero de 1944 se enamora de una pésima actriz de radionovela, Eva Duarte, que va a favorecer la estrategia populista de Perón, defendiendo a los pobres y denigrando a los poderosos. Un momento alejado del poder, Perón aprovecha la revolución de los « descamisados » el 17 de octubre de 1945 (fecha que marca el nacimiento del « peronismo ») que le propulsará a la presidencia en febrero del año siguiente ; será reelegido en 1951 y derrocado en 1955 por un golpe de estado militar.

La presidencia de Perón se caracteriezará por un populismo desenfrenado ; Eva, « Evita » como la llama el pueblo, recorre el país, distribuyendo casas, visitando asilos de ancianos, inaugurando tramos de carretera, mandando construir escuelas, hospitales, elevar los salarios, … viaja por Europa y hasta es recibida por el papa. Todas aquellas manifestaciones le valen la adoración de los pobres que la veneran como una diosa y el odio de los ricos y de la oligarquía militar que hacen correr rumores sobre la vida que llevó antes de conocer a Perón . Si los unos la llaman « reina y madona de los pobres », los otros la tratan de « yegua o potranca ». Murió de un cáncer en 1952 a los 33 años ; tuvo funerales grandiosos a los cuales asistieron millones de personas venidas de los barrios más pobres no sólo de Buenos Aires sino de toda Argentina. Perón la hizo embalsamar para entregarla a la adoración de las masas.. Miles de cartas fueron enviadas al Vaticano para pedir la beatificación de la que ya llamaban « Santa Evita ».

Destituído Perón, el cadáver de su esposa iba a volverse molesto para los sucesores. Temían que los peronistas lo aprovecharan. Resultó que, muerta, Eva Perón se volvía más peligrosa que viva. No podían dejar el cuerpo a la madre de Eva que lo reclamaba, ni enterrarlo a escondidas porque sus adoradores no tardarían en descubrirlo y volver a ofrecerlo a la adoración del pueblo y desencadenar así manifestaciones de simpatía al antiguo régimen ; quemarlo era imposible por razones cristianas. Entonces sólo quedaba una solución para ponerlo a salvo: esconderlo. El general Aramburu ordenó el « Operativo Traslado » de los restos de Eva Perón y encargó al coronel Carlos Moori Koenig llevar a buen término la misión secreta. Es cuando empieza la historia surrealista de los múltiples traslados del ataúd , que esconden en un despacho de la Secretaria del Estado, entre bastidores de un cine de barrio, debajo de un camión, en una buhardilla, en un convento milanés para, por fin, acabar en el cementerio de la Recoleta en Buenos Aires. Además hacen correr el rumor que había tres copias más del cuerpo que estaban sepultadas en lugares distintos para despistar a los adoradores de la muerta. No faltan las peripecias raras y rocambolescas que se abaten sobre los traslados, como el episodio donde se confunde el ataúd con la caja que lleva los manuscritos de Toscanini que viajaban en el mismo barco. Pues bien, resulta difícil separar lo verdadero de lo inventado por Tomás Eloy Martínez que, en el libro, actúa ya como autor, ya como narrador, ya como periodista. Entre los capítulos que cuentan el errático recorrido del ataúd intercala fragmentos de la vida de Evita sacados de charlas (¿ verdaderas ?, ¿ inventadas ?) con testimonios (la madre de Eva, el embalsmador, el proyeccionista, militares que estuvieron metidos en el asunto, …) de documentos archivados (artículos de prensa, revistas, entrevistas,…) que tampoco retratan necesariamente la realidad. Hasta hay un fragmento, una entrevista inventada dentro de la novela, que fue interpretada por cierto por periodistas muy serios y muy profesionales.

Pues bien, el resultado es una novela apasionante que se lee de un tirón, una novela de la cual Gabriel García Márquez dijo : « Aquí está, por fin, la novela que yo quería leer »

Rodolphe STEMBERT

Tomás Eloy MARTÍNEZ nació en Tucumán en 1934. Es escritor y periodista. Escribió Sagrado (1969),La novela de Perón (1985), La mano del amo (1991), Santa Evita (1995) y El vuelo de la reina (2002), que recibió el premio Alfaguara