Cuerpo a cuerpo

Puente 135(2008)

Eugenio Fuentes, Cuerpo a cuerpo
Barcelona, Tusquets, 2007, 360 págs.

Eugenio Fuentes es el creador de un nuevo detective privado español, Ricardo Cupido, que aparece por primera vez en El nacimiento de Cupido, Muñoz Moya, 1993. El argumento de sus historias se suele desarrollar en Breda, un pueblo imaginario de Extremadura.
Cupido vuelve a aparecer en El interior del bosque, Alba, 1999, una historia cuyo argumento transcurre en un lugar cerrado, al estilo de Agatha Christie, con la reunión, al final, de todos los sospechosos para preparar el desenlace.
En La sangre de los ángeles, Alba, 2001 se cuenta la historia de una pistola depositada en la caja fuerte de un banco, pistola que desparece misteriosamente y se convierte en el arma de un crimen, del que va a ser acusado injustamente un tal Julián Monasterio por ser el último propietario de la pistola.
El entorno de Las manos del pianista, Tusquets, 2003 es el de una pequeña empresa inmobiliaria de Breda que quiere aprovechar el auge económico para lanzarse en la construcción de una urbanización. El cadáver de uno de los socios se encuentra en uno de los chalets. Todo acusa a un pianista algo raro que contrata a Cupido, para que le exculpe y descubra al verdadero asesino.
Cuerpo a cuerpo es una novela más ambiciosa. La historia se desarrolla en el mundo militar de una ciudad costera en donde Cupido estaba de vacaciones. La ciudad, y sobre todo el cuartel de San Marcial, están en efervescencia debido al proyecto de cerrar el cuartel.
El comandante Camilo Olmedo, un militar de valor, estricto, cumplidor de su deber, que ha servido durante tres años en Afganistán, es el encargado de elaborar un informe sobre el caso para el Ministerio de Defensa. Esa misión le vale enemistades dentro del cuerpo militar.
Poco después de presentar ante los demás oficiales las conclusiones de su informe, en el que se aconseja el cierre del cuartel, es hallado muerto de un tiro disparado con su propia pistola. Desde luego, se llega a la conclusión de que se suicidó, conclusión que satisface a todos excepto a Marina, la hija de Olmedo, que no cree en el suicidio de su padre.
La novela empieza al estilo de la película de Hitchcock La ventana indiscreta. Samuel, observa desde su mirador a una mujer que lleva todos los días a dos niños a la parada del autobús escolar. Programa una cámara que permita seguir captando las imágenes durante sus ausencias y, un día, al mirar las tomas, se topa con una escena de horror : un niño es atacado por un perro pitbull y resulta herido de muerte.
Capítulo tras capítulo, el lector va descubriendo a los protagonistas a través de muchas coincidencias. El personaje de Samuel, trabaja en una pequeña empresa y se ha enamorado de Marina, la hija del comandante ; Olmedo es viudo, su mujer murió durante una operación de cirugía estética, sin gravedad aparente, y se ha enamorado de Gabriela, amiga de Marina y madre del niño fallecido a causa del ataque del perro ; y Cupido, cuya labor de investigación en el microcosmos hermético de los entornos militares y médicos, no es nada fácil. Alrededor de estos personajes, hay otros, secundarios, y también objetos (una pulsera, un anillo, una tarjeta, plantas, una pistola ilegal,…) que sirven de enlace o interfieren en las pistas seguidas por Cupido. Por supuesto que, finalmente, se aclarará el móvil del asesinato de Olmedo en un desenlace inesperado.
Por no desvelar ese desenlace, baste con decir que las fotos tomadas por Samuel y la mentalidad militar de Olmedo desempeñaron un papel decisivo en las investigaciones de Cupido.
Las novelas de Eugenio Fuentes, al contrario de las de Vázquez Montalbán, Juan Madrid o González Ledesma, entre otros, no son novelas negras con políticos corruptos, drogas, sexo, violencia, etc. Sus personajes son gente común, con modos de vida acordes con su situación social. Los sospechosos no son antipáticos, e incluso si cometen actos delictivos, como ocurre en Cuerpo a cuerpo, no es sin una razón plausible, aunque siga resultando inaceptable.

Rodolphe STEMBERT