España, vacaciones entre agua y vino

Qué podría anunciar este título?
A. Tuve que pasar las vacaciones poniendo agua en el vino.
B. Durante mis vacaciones mezclé la visita de la Expo Zaragoza con la de la comunidad de La Rioja
C. Dediqué mis vacaciones a catar vinos, con lo, hips, cual soy incapaz de escribir, hips,
cualquier tipo de artículo.

Y la respuesta correcta es la B, por supuesto…
A principios de agosto, tuve la oportunidad de pasar 3 calurosos días en la Expo de Zaragoza, cuyo tema era el agua y Desarrollo Sostenible. Se habló muchísimo de ella y en un infomail del mes de febrero os mandé una secuencia pedagógica fantástica preparada por Maria Pilar Carilla. Era hora de descubrir de forma menos virtual el acontecimiento del verano. Ya había tenido la inmensa suerte de ir a la Expo de Sevilla en el 92 y me había dejado un recuerdo inolvidable. Sabía que la de Zaragoza sería diferente porque pertenece a la categoría de las Exposiciones Internacionales, Temáticas o Reconocidas, que tienen lugar entre dos Exposiciones Universales y que son regidas por el Bureau Internacional des Expositions (B.I.E.). Son grandes encuentros organizados en torno a un tema concreto de interés universal. Expo Zaragoza 2008 toma el relevo de AICHI 2005, cuyo tema fue “La Sabiduría de la Naturaleza” y precede a la que tendrá lugar en Shangai en 2010, que versará sobre “Mejor ciudad, mejor vida”. En Zaragoza el tema elegido ha sido: Agua y Desarrollo Sostenible. Una mirada sensible, inteligente e intencionada sobre uno de los grandes desafíos de la Humanidad: el agua como soporte de la vida y como recurso estratégico para el desarrollo humano, desde el compromiso ético de la sostenibilidad y el reto de la innovación. (www.expozaragoza2008.es)

Y, por supuesto, fue diferente. Aquí vienen una pinceladas de mi visita y todo lo que sigue, son sólo impresiones mías y, como se sabe, de gustos y sabores… La primera observación mía fue que se había dejado mucho menos libertad a los arquitectos de cada pabellón. En el nivel arquitectónico, entre los únicos pabellones destacables se encuentra el pabellón puente. Diseño de la prestigiosa arquitecta Zaha Hadid, el pabellón cuenta con dos plantas y alberga la exposición Agua, Recurso Único, dedicada a las buenas prácticas en gestión del agua. Otro pabellón muy original es el de la Torre del agua. Es un edificio de 76 metros de altura, con una planta en forma de gota. En su interior se puede admirar la escultura Splash, verdadera descomposición de una gota cayendo en el momento de su impacto en el suelo. Otro pabellón muy interesante desde fuera es el de España, bosque de pilares, materiales respetuosos con el medio ambiente, colectores solares, acumuladores de agua,… No hablaré de las horas de cola sólo para conseguir una hora de entrada, pero una vez el sésamo conseguido, se pudo descubrir en este pabellón todo el sistema hidráulico de España por comunidades, reflexionar sobre las consecuencias del cambio climático y soñar delante de unas joyas preciosas. No sé si se justificaba tanta cola, pero tampoco carecía de interés. Y ya que estamos hablando del contenido de los pabellones, haría una separación entre pabellones muy respetuosos del tema y otros que sólo utilizaron la Expo como escaparate turístico y/o propagandístico. De éstos, prefiero no decir nada, ya que sería políticamente incorrecto…
La mayoría de los pabellones intentó presentar su país a través del tema del agua (Holanda y el plan Delta, Italia y el plan Moisés para salvar Venecia, Bélgica y un paisaje de “sphaigne” pero también el surrealismo divertido de los sillones de agua y de la obra del artista Jan Fabre, Alemania con un recorrido en barco, el pabellón Acciona con una animación interactiva muy interesante, Madrid y una película muy bonita, Japón con una vuelta a la Edad Media para descubrir cómo ya entonces se recuperaban las aguas usadas, Francia y su cata de aguas, Malasia, Filipinas, Jordania, Marruecos,… Los ejemplos son abundantes y cada pabellón de este tipo era un paso adelante en la reflexión sobre la necesidad de cambiar nuestra relación con el agua y el medio ambiente. En el pabellón “agua extrema” hasta pudimos, con la protección de un chubasquero, vivir y sentir los efectos del cambio climático (huracán, tsunami,…). ¡¡¡Impresionante!!!
Pero de la experiencia Expo 2008, conservo sobre todo dos recuerdos emotivos. ¿El primero? : El pabellón de Aragón. En la planta baja, el visitante entra en un espacio raro, lleno de espejos, de pantallas y de música. Sobresale el silencio que emana del público sentado en el suelo, entre los pequeños “ríos” que atraviesan la sala. Un audiovisual creado por Carlos Saura se proyecta en ocho pantallas gigantes y se refleja por las paredes y el suelo. Es una obra de quince minutos que refleja la peculiar visión que el artista tiene de Aragón. Acompañada por la música de Roque Baños, muestra la belleza del paisaje aragonés. Esta sinfonía audiovisual, proyectada continuamente, incluye una jota interpretada por Miguel Ángel Berna. Verdaderamente ENVOLVENTE, como manifiestan los aplausos y los “olé’s” espontáneos de los espectadores. Sólo con evocarlo, se me pone otra vez la carne de gallina…
Pero, la medalla de oro de mis recuerdos, se la doy al espectáculo “El hombre vertiente”. Es un espectáculo de teatro aéreo imaginado por el artista argentino Pichón Baldinu. Trata de forma poética, artística y mojada la relación que el hombre siempre tuvo con el agua, jugando con ella, dominándola, bebiéndola, luchando por ella, viviendo gracias a ella, muriendo sin ella. Uno de los espectáculos más bonitos que he visto nunca. Realmente excepcional.
Al final, de la expo conservaré dolor de pies, una insolación, pero sobre todo recuerdos de sonidos, de sabores, de emociones, de ritmos, de imágenes y una reflexión necesaria y urgente sobre el consumo del agua y el desequilibrio que existe en el mundo.
La segunda parte de mi viaje tenía también algo que ver con el líquido, pero esta vez colorado, con sabor a veces afrutado o a madera o muy dulce o muy seco. El vino, por supuesto, ya que había decidido pasar unos días en La Rioja. Que quede bien claro, lo que de La Rioja me atraía era en primer lugar su oferta cultural, antes que su vino. Mmm… allí en el fondo adivino sonrisas incrédulas, pero así es aunque, debo reconocer que en La Rioja se da uno cuenta rápidamente de que el vino forma parte de la oferta cultural… De todas formas, no pretendo daros consejos ni de bodegas ni de buenos vinos, porque en este caso, como ya he dicho antes, sobre gustos y sabores…
Tampoco pude pasar mucho tiempo en esta comunidad así que, una vez más, sólo daré unas pinceladas superficiales de mi experiencia. No tenía idea del tipo de paisajes que iba a encontrar, pero me había imaginado viñedos hasta el infinito. Fue un error. En el norte de la comunidad, la uva está más que presente, pero en el sur, no tanto. Hay montañas, llanuras, pero no hay mucha similitud con los paisajes de Burdeos, por ejemplo (por lo menos en las zonas en las que estuve yo). Me interesaron sobre todo los monasterios. La Rioja está en el camino de Santiago y la zona está puntuada de las etapas que marcan dicho camino. Los más destacables: el monasterio de Nájera, con un patio precioso y la cueva en la que se apareció la Virgen. Otra iglesia que también me dejo gran impresión es la de santo Domingo de la Calzada, con su sillería plateresca. Pero la parte más interesante de la zona, para mí, son los dos monasterios de San Millán de la Cogolla, Suso y Yuso. El Monasterio de Suso fue el escenario de las primeras palabras castellanas y también de los primeros poemas en esta lengua. Recoge todas las épocas de la historia de España en su seno y en sus piedras.

El cenobio, núcleo del Monasterio, es visigótico y se construyó en el año 550, lo que lo convierte en uno de los más antiguos de España. En sus cuevas hacía San Millán sus penitencias cuaresmales. En el siglo X estuvo habitado por monjes mozárabes y de aquella época son el arco de herradura en su puerta de acceso y las capillas cuadradas del interior. El edificio consta de dos naves, separadas por arcos de herradura. En el año 964 se escribió el primer diccionario enciclopédico de la península Ibérica: el Códice Emilianense 46. En el siglo XIII, Gonzalo de Berceo escribió los primeros poemas de la lengua castellana. Sus restos se encuentran en la capilla románica.
El monasterio de Yuso también merece una visita, primero porque se pueden leer las primeras palabras escritas en castellano y en vasco, y también porque existe allí una de las únicas colecciones completas de libros de misa de canto gregoriano. En esta biblioteca no se respira, se contempla…
La ciudad de Logroño merece también una visita. Sus calles son frescas, su arquitectura civil interesante y sus iglesias, sobre todo la catedral, dignas de atención. Destaca igualmente en Logroño el ambiente de la ciudad, capital de las tapas. Probarlas todas fue imposible, pero no olvidaré mi paseo gastronómico en la famosa calle del Laurel y sus alrededores.
Por lo demás, La Rioja invita a perderse por sus caminos, a participar en sus fiestas de pueblo, a visitar sus bodegas con su olor a roble, a gozar de su cocina, a disfrutar del tiempo saboreando un gran reserva… Levanto mi copa a vuestra salud, deseándoos a todos un año escolar lleno de tragos dulces. ¡Que sea una de las mejores cosechas!
Viviane VERNIMMEN