El asombroso viaje de Pomponio Flato

Puente 133(2008)

Eduardo MENDOZA, El asombroso viaje de Pomponio Flato, Seix Barral, Biblioteca breve, Barcelona, 2008,
192 págs., 16,50 euros

Eduardo Mendoza se dio a conocer en 1975 con La verdad sobre el caso Savolta, una obra destacable que algunos críticos consideran como la novela que inició lo que se suele llamar la « nueva narrativa »
A continuación escribió El misterio de la cripta embrujada (1979), El laberinto de las aceitunas (1982), La ciudad de los prodigios (1986), La isla inaudita (1989), Sin noticias de Gurb(1991), El año del diluvio(1992), Una comedia ligera (1996), La aventura del tocador de señoras (2001), El último trayecto de Horacio Dos (2002), Mauricio o las elecciones primarias (2006).
Con excepción de la La isla inaudita (Venecia), de El último trayecto de Horacio Dos (una parodia de las novelas de ciencia ficción) y de esta última novela, El asombroso viaje de Pomponio Flato (Palestina), todas las novelas de Mendoza tienen como telón de fondo la ciudad de Barcelona.

« Todas mis novelas son parodias » había dicho Mendoza en una entrevista : Mis novelas son una parodia. No una parodia con el puro y exclusivo fin de ridiculizar. Más que parodiar, caricaturizo porque trato de descubrir los rasgos característicos, utilizando el humor y siendo más real que la vida misma. La caricatura, si es buena, es más retrato que el retrato. Es lo que intento… y en otra entrevista, dijo :
« Todos somos deudores de la picaresca; sólo a partir del descubrimiento de la picaresca fue posible la novela policíaca española » .

Esas citas permiten encasillar la última novela, una parodia de muchos géneros, como el histórico (Plinio, Herodoto… ), el hagiográfico (la biblia, los evangelios, incluso los apócrifos), el detectivesco (Edgar Poe, Chandler),.. el que engancha (El Código da Vinci), el fantástico (Münchausen), el cine (los Monty Pythons),… Sin olvidar otros guiños (Monterroso, Poe,…)
La novela se presenta en forma de cartas que manda Pomponio Flato, ciudadano romano agnóstico « de la orden equestre », tal y como suele repetirlo, desde los confines del imperio romano ;
El propósito de su viaje es encontrar el arroyo cuyas aguas proporcionan la sabiduría a quien la bebe (pág. 7), arroyo cuya existencia prueba un manuscrito encontrado en una tumba etrusca… Y si esas aguas son medicinales, mejor aún, puesto que Pomponio Flato, haciendo honor a su nombre, padece problemas intestinales.
Su andadura lo lleva a Nazareth, una ciudad sumida en la confusión debido a la sentencia que condena a morir en la cruz a José, el carpintero, acusado injustamente de haber asesinado al « rico Epulón » occisus in bibliotheca cum porta conclusa (pág. 44). Pero el pueblo no dispone de ninguna cruz y el mismo José, único carpintero a la redonda, es quien tiene que fabricarla en el plazo de un día. Pero el reo se va a beneficiar de un plazo suplementario, en primer lugar porque la cruz no responde a los cánones (letrero en latín en vez de hebreo, tablones mal clavados,…), según el tribuno Apio Pulcro, el cual está buscando pretextos para alargar su estancia en Nazareth para arreglar problemas privados relacionados con operaciones inmobilarias ; y, en segungo lugar, porque el sanedrín, que ha arrestado a dos cabecillas del movimiento rebelde, necesita cruces para ellos ; lo que implica la fabricación de dos cruces más. Según ellos, tres cruces en lo alto de un cerro es una imagen muy bien compuesta. (pág. 110).
El hijo de José, Jesús, un niño aún, pide a Pomponio que le ayude a demostrar la inocencia de su padre y así empiezan las investigaciones, los interrogatorios, los encuentros con gente del pueblo en una parodia divertida de la novela policíaca. En sus pesquisas, el clásico dúo de detectives, Flato Pomponio y Jesús, va a dar con personajes a cual más raro : primero con José que, a pesar de ser inocente, acepta la sentencia por razones secretas que el lector descubrirá en un final inesperado y feliz, conforme a los cánones del género ; con María, muy discreta, y admiradora de su marido : « José es generoso y benévolo. Nadie habría aguantado las cosas que él… » (pág. 94) y muy contenta de que Jesús hubiera entablado amistad con Flato que le hizo salir del círculo cerrado en que vivía e incluso entrar en un lupanar. También aparecen más personajes bíblicos. Está Juan, el primo de Jesús, un cavernícola, puesto que cuando fue engendrado sus padres ya chocheaban. (pág. 93), el cual se ha alistado en un movimiento rebelde y va anunciando que el Mesías está cerca. Está Lázaro, enteco, contrahecho, harapiento y muy sucio que vive de la mendicidad. Están los futuros apóstoles, Judas y Mateo. Está Zara la samaritana (pero es un pseudónimo), la prostituta, y su hija, bien apodada Lalita, concebida con un gladiador. Está Lalita, de quien se enamorará Jesús – dice que cuando sea mayor se casará con ella -. (Más tarde se llamará María Magadalena). Está Zacarías, que aclara pasajes de la Biblia. Están los legionarios que se juegan la túnica a los dados (pero se trata de la túnica de José). Está también Ben Hur. Está Barrabás (pero no es Barrabás). Está Filipo, un efebo, pero tampoco es Filipo… Hay un sepulcro y una falsa resurrección, pero no es la de Jesús, « Es una idea original. Estar tres días enterrado y luego resucitar.¿ Quién podría creer una cosa así ? » (pág. 175).
En cuanto a la escritura, también es una parodia de varios estilos. Por ejemplo, muchos personajes vienen calificados con epítetos homéricos, Berenice, de níveos brazos, Zara de hermosos tobillos o Mateo, de alborotada cabellera, y que augura una carrera delictiva a Jesús y el final de sus días en la cárcel o incluso en la cruz como su padre.
El desenlace es feliz, incluso acompañado de milagros : Lalita, que había sido asesinada, ha vuelto a la vida y se traslada a Magdala ; cuando Flato Pomposo se marcha – va a seguir buscando las aguas que proporcionan la sabiduría -, ya está curado de sus flatulencias.
Absuelto, José se queda con tres cruces en su taller. Por ser el fabricante, le pertenecen legalmente y quiere conservarlas como recuerdo de la fragilidad de la existencia, « Más adelante, ya veremos qué utilidad les saco. » (pág. 176).
Juan, por su parte, tiene pensado retirarse al desierto, cubrir su desnudez con piel de camello, comer langostas y miel silvestre y no beber vino ni licor. (pág. 172).
En cuanto a Jesús, se queda en el pueblo porque ha de ocupar[se] de las cosas de [su] padre, es decir, José.
En resumen, El asombroso viaje de Pomponio Flato es una novela muy divertida, muy graciosa y muy inteligente.

Rodolphe STEMBERT