Isaac Rosa, El vano ayer

Puente 128(2007)

Isaac Rosa, El vano ayer, Seix Barral, 2004.

Isaac Rosa, nacido en Sevilla en 1974, es « un niño de la Transición », como se califica a veces a los autores que no conocieron el franquismo, mientras que « los niños de la guerra » son los que pasaron su juventud cuando la guerra. El vano ayer, su segunda novela, fue galardonada con el prestigioso Premio Rómulo Gallegos.
Anteriormente, Isaac Rosa había publicado La mala memoria, Del oeste ediciones, 1999, novela en la cual el protagonista se interesaba por un pueblo cuyos vecinos habían sido asesinados durante la guerra civil.
La publicación de El vano ayer suscitó el entusiasmo de toda la crítica ; Ignacio Echevarría, uno de los mejores y más exigentes críticos escribió : « Isaac Rosa ha escrito, para su generación y para las que vienen, pero también para sus mayores, la primera gran novela sobre el franquismo debida a un autor que no lo padeció directamente. Ha escrito, además, una novela extraordinaria »
Desde los puntos de vista de su planteamiento y de su estructura, El vano ayer es una novela original que podría insertarse en la corriente de los novelistas que ponen de relieve los mecanismos de la creación lo mismo que las relaciones entre realidad y ficción. En esa categoría estarían, con consideraciones diferentes, los hermanos Goytisolo, Enrique Vila-Matas, Javier Cercas… El diseño de la novela de Isaac Rosa es bastante perturbador ; unas veces es novela, otras ensayo, otras es metanovela y otras más, crónica ; Ignacio Echevarría la califica juiciosamente de « novela en marcha », una novela que se construye ante el lector y que también podría ser la matriz de un montón de otras novelas.
El punto de partida es original : el autor-narrador, al leer un libro de historia, encuentra el nombre de Julio Denis, un oscuro catedrático que, en el contexto de las insurrecciones universitarias de los años sesenta, fue encarcelado y expulsado no sólo de la universidad sino también del país. El relato de ese acontecimiento cabe en dos líneas. Puesto que no se sabe qué ha occurrido con aquel Julio Denis, como tampoco se conocen las causas de su expulsión de la universidad, el novelista puede dar rienda suelta a su imaginación. Desde luego, el tema de la novela podría ser : ¿ Qué le ocurrió al profesor Denis ? ¿ Ejerció actividades subversivas ? o ¿ su detención fue debida a un malentendido ? O, al contrario ¿ lo detuvieron deliberadamente para evitar que la oposición se enterara de que el profesor Denis era un delator al servicio de la policía política? También es imaginable ponerlo en contacto con estudiantes contestatarios – ¿ cómplice o chivato ? – « Un error policial, una delación encubierta o una actividad clandestina desenmascarado al fin. Las tres posibilidades están abiertas en el affaire Denis. Lo sugerente sería – la imaginación del autor y las expectativas de parte de los lectores así lo demandan – un ameno misterio… » (p.29). Siguiendo el juego y al investigar al personaje, no está prohibido introducir a un líder estudiante, llamado André Sánchez, misteriosamente desaparecido (¿ deliberadamente ? ¿ « suicidado » por la policía ?), pero que también podría ser el protagonista de una novela escrita por el mismo profesor Denis… De modo que la lectura está constantemente interrumpida por comentarios dirigidos al lector, hipótesis sobre las continuaciones posibles (a veces se proponen dos versiones dispuestas tipográficamente en dos columnas), reflexiones sobre el arte narrativo, autocríticas, inserciones de documentos auténticos, plagios de textos fácilmente reconocibles (desde el poema del mío Cid hasta la carta en la cual Camilo José Cela propone a las más altas autoridades franquistas hacer las veces de delator de sus colegas), falsos fragmentos de la prensa (véase el supuesto artículo en francés del diario Le Monde, p.85), fragmentos de discursos de Franco,etc.
La técnica consistente en dirigirse al lector para proponerle pistas de lectura distintas es una técnica que ya encontramos, por ejemplo, en L’ironie du sort de Maurice Guimard o en la narración arborescente ilustrada por el cuento de Trois alertes petits pois de Raymond Queneau y en el marco lingüístico español, 62-Modelo para armar de Julio Cortázar. No es casual que Isaac Rosa haya bautizado al presumido catedrático con el nombre de Julio Denis « Elegir ese nombre, Julio Denis, era un guiño a lectores cortazarianos, lectores muy cortazarianos, y éstos sí lo han reconocido. Se trata, en efecto, del seudónimo con el que Julio Cortázar firmó su primer libro de poemas, Presencias, en su juventud. Además de un guiño para iniciados, es un modestísimo homenaje a uno de mis más tempranos referentes literarios, el francoargentino Julio Cortázar. » (Extracto del discurso de agradecimiento al recibir el Premio Rómulo Gallegos, Analítica.com).
Sin embargo, ese juego de posibilidades narrativas no es inocente ; con todo y con eso, al elegir caminos nuevos, distintos de los de la literatura de denuncia de Franco y del franquismo y al poner en tela de juicio el discurso actual sobre el pasado, resulta que El vano ayer es una tremenda puesta en escena de aquel régimen. Efectivamente, todo cuanto apela a la imaginación del lector, todo cuanto hubiera podido ocurrir a los protagonistas en las hipotéticas e imaginarias situaciones en las que están involucrados (detenciones arbitrarias, torturas, suicidios provocados,…) no sólo es verosímil, sino también sacado de situaciones y hechos reales.
El título viene de una cita de Antonio Machado puesta en epígrafe : «El vano ayer engendrará un mañana / vacío y ¡por ventura! pasajero»

Rodolphe STEMBERT