Murcia

En el marco de su ciclo Comunidades Autónomas de España , la Consejería de Educación de la Embajada de España en Bruselas propuso, el pasado mes de noviembre, un seminario sobre la Región de Murcia.

Después de unas palabras de acogida de María González Encinar, Consejera de Educación, la Directora de la Oficina de la Región de Murcia en Bruselas, Lucía Huertas Suanzes, dio las gracias a la Comunidad de Baleares por acoger ese seminario en sus oficinas e introdujo a la ponente, Francisca Colomer Pellicer, Asesora del Ámbito Socio-lingüístico del CPR de Molina de Segura (Murcia).

Había basado el seminario en dos aspectos : la Región de Murcia en el espacio y la Región de Murcia en el tiempo ; y para empezar se preguntó : « ¿qué es un murciano ? ». Es una persona abierta, acogedora, emprendedora, que sabe vivir y un buen negociante. También es generoso, casero, luchador, muy práctico, con una cierta religiosidad y para quien la familia es el motor de la sociedad. En una palabra, alguien que se siente muy español.

La Región de Murcia está en el sureste de España y cubre unos 11.313 km². Es una zona de montañas, con grandes valles en los que se concentra la población y por donde corren los ríos Segura y Guadalentín. El clima es de tipo mediterráneo con dos estaciones secas, el invierno y el verano, y dos húmedas, el otoño y la primavera. Puede también ocurrir el fenómeno de la gota fría que son lluvias torrenciales y brutales, pero la región goza de más de 300 días de sol al año.
El agua proviene de la cuenca del Segura y del pantano de Val de Infierno, construido en 1806, uno de los más antiguos de España. También se recupera

el agua por un sistema de regadíos ; recibe la ayuda de una comisión procedente de Israel, con la que se intercambian ideas. Se cultiva durante todo el año gracias a los invernaderos, y hay pesca en la región del Mar Menor, donde se encuentran islas de origen volcánico, así como una densa urbanización de La Manga, zona de dunas, todas construidas, adonde acuden muchos turistas en verano.
La población de la región es de un 1.100.000 habitantes y está creciendo por el aflujo de inmigrantes jóvenes, que presentan una tasa de natalidad alta , la mayoría de los cuales son ecuatorianos, magrebíes y oriundos de la Europa del Este.
La economía se basa en los servicios, comercio, construcción, industria y agricultura. Para la energía, se desarrollan campos eólicos y también la energía solar.
El turismo, una de las fuentes de recursos de la región, va creciendo, principalmente con turistas procedentes de la Unión Europea, el 50% de los cuales son ingleses.

Después del aspecto geográfico, dimos un breve paseo por la historia de la región.
Los yacimientos del paleolítico, comparables al de Atapuerca, con pinturas rupestres, y el Cabezo de Bajil, que data del neolítico, dan testimonio de la presencia humana en época prehistórica.
Más recientemente, Murcia recibió la visita de cartagineses y romanos, así como la de los fenicios, los cuales instalaron colonias para el comercio. La región fue un centro de comercio y una base de campamento militar cartaginés, y testigo de las guerras púnicas contra los romanos, en los años 229 a 209 AC. Los romanos ocuparon la región desde el año 200 AC hasta el siglo V DC. Han dejado villas romanas como la villa de La Quintilla, en Lorca, que tiene todavía un mosaico muy bien conservado.
Del siglo V a VIII DC estuvieron los visigodos, y se dice que el apóstol Santiago entró en España por Cartagena, que fue la primera y más antigua diócesis de España.
Los árabes ocuparon la región entre los siglos VIII y XIII. Del Renacimiento y del Siglo de Oro datan la torre de la catedral de Murcia y la capilla de los Vélez. La catedral es de estilo barroco tardío. Luego, en el siglo XVIII, se construyó el arsenal de Cartagena.

La región es cuna de importantes artistas como Francisco Salzillo, destacado escultor en el arte de la imaginería, cuyas obras más destacadas son imágenes de San Juan, La Dolorosa y el Nacimiento de Belén, que se encuentra en el museo de su nombre en Murcia.
Y por fin, en el puerto de Cartagena, se puede admirar el submarino de Isaac Peral.

Mireille VERDIÈRE