Hasta luego, compañero Justo

Puente 124(2006)

El miércoles 24 de enero de 2006, recibí dos correos elctrónicos inesperados: uno de Mauricio Schwarz y otro de Amir Valle. Los dos me anunciaban la noticia que más me ha tocado desde la muerte de mi padre en noviembre de 2004: había fallecido nuestro gran amigo Justo Vasco el día 22 de enero. Cuando murió mi padre, Justo me escribió un correo que hablaba de la vida y del amor al padre, tan emocionante que hasta hoy no he podido borrarlo. Hoy sé que no lo borraré nunca. En julio de 2005, durante la Semana Negra, nos había dicho que estaba enfermo y que debía someterse a una operación seria. Tan seria y larga que le quitaron un riñón. Pero, aparentemente, había superado la fase más dura y se sentía entregado a vivir una segunda vida tal como lo cuenta Paco Ignacio Taibo II « Me mostraba muy orgulloso la cicatriz inmensa… » (El Universal, 29 de enero). Llevaba mucho tiempo trabajando en una nueva novela, que tenía muy avanzada. Y de golpe sufrió un derrame cerebral.
Conocí a Justo Vasco en 1994. En la Semana Negra, por supuesto. Me acogió con tanta simpatía y simplicidad que me sentí « adoptada » en una familia tan cerrada a veces. Mi marido y él se « reconocieron », creo que por lo del exilio, que no siempre resulta fácil, vengas de donde vengas. Y también, por ser los dos, científicos locos por la literatura, la lectura y la política. Además de ser un intelectual de altura, políglota consumado, traductor excelente y escritor demasiado escaso, Justo era un ser humano, en todos los sentidos de la palabra. Digno, leal, fiel y humilde. Creo que somos muchos los escritores y traductores que tenemos que reconocer lo que le debemos en materia de humanidad.
En 1998, cuando la SBPE decidió organizar un Coloquio sobre Cuba, pensamos de inmediato en invitar a Justo. Vino con Cristina Macia, su esposa, escritora también. Pasaron unos días en nuestro pisito del Mar del Norte y me atrevo a pensar que fueron unos momentos de felicidad para ellos. Luego, cada año repetí la invitación pero la vida, el trabajo, la semana Negra y la llegada de Laura, su hija de Haití, impidieron que repitieran sus vacaciones belgas. Se lo he escrito a Cristina tras la muerte de Justo: siento no haber insistido…
Os pido disculpas por haber escrito un texto tan personal para anuniaros la entrada al paraíso de los escritores de un ser tan amable, pero no me vino otra manera y me inspiró su simplicidad.
A continuación encontraréis una biografía del amigo Justo, una reseña de su novela « Mirando, espero »; la propuse en el año 2000 a una editorial belga que renunció a publicarla por cuestión de dificultades financieras. Por fin la tradujo Emmanuelle Chevrière y se publicó en la Série Noire bajo el título « L’œil aux aguêts ». ¡Vaya pérdida para mí!
Luego podréis leer el texto de la conferencia que Justo presentó en el Coloquio « Vías y voces de Cuba » y que sigue siendo un análisis apasionante de la situación en Cuba entre 1950 y 1998.

Justo, cuando salga tu última novela, te prometo que la leeremos pensando en ti y saboreando unos tragos de ron Caney, el favorito del cubano Mario Conde (el detective, claro…)

Christine DEFOIN

Justo Enrique Vasco Colás

Nació en La Habana en 1943.
Estudió Química Inorgánica en la Universidad «Patricio Lumumba», de Moscú, donde se graduó en junio de 1965. Al regresar a Cuba trabajó en varios laboratorios, desde el Centro Nacional de Investigaciones Científicas hasta la Facultad de Física de la Universidad de La Habana. En 1974 pasó a trabajar como asesor en la Secretaría Permanente de Asuntos del C.A.M.E. (Consejo de Ayuda Mutua Económica), adjunta al consejo de ministros de Cuba. Participó en muchos encuentros, reuniones y conferencias en diversos países de Europa del Este y Vietnam hasta 1977, incluyendo dos reuniones de jefes de gobierno de países miembros del C.A.M.E. En 1977 pasó a trabajar como especialista en colaboración externa del Comité Estatal de Ciencia y Técnica, hasta la disolución de la institución.
En 1980, el director de la Editorial «Arte y Literatura», Abel Prieto (actual ministro de cultura de Cuba) le pidió que pasara a trabajar con él como jefe de redacción de literatura de países de Europa Oriental, cargo en el que le mantuvo hasta 1988, cuando pasó a ser editor en la misma redacción, hasta 1995. En 1980 ingresó en la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, como traductor literario. Publicó su primera novela, escrita a cuatro manos con Daniel Chavarría, en 1983: Completo Camagüey, que había recibido el premio «Aniversario de la Revolución», premio de novela policiaca. Al año siguiente, también con Chavarría como coautor, volvió a obtener el premio con Primero muerto… , que se publicó en 1986. En 1986, esta vez solo, recibió por tercera vez el mismo galardón, con El muro, que no apareció publicada hasta 1990. Además, como escritor, viajó a México, España, Argentina, Uruguay, Checoslovaquia, República Democrática Alemana, Unión Soviética, Italia, Estados Unidos y Yugoslavia. En 1986 se unió a la recién creada Asociación Internacional de Escritores Policiacos (AIEP). Justo Vasco hablaba ruso, inglés, italiano y alemán, idiomas de los que era excelente traductor. Su trabajo sobre El largo adiós de Raymond Chandler es, sin duda, la versión definitiva de uno de los grandes clásicos de la literatura del siglo XX.
Ese mismo año obtuvo el premio internacional «Máximo Gorki», de la Unión de Escritores de la URSS, por sus traducciones de más de cien poetas, ensayistas y narradores soviéticos, así como el Premio Nacional de Traducción Literaria de Cuba por su trabajo en la antología titulada Poesía soviética. En 1990 comenzó a viajar como invitado a la Semana Negra de Gijón, de cuyo comité organizador forma parte desde hace seis años. Ha publicado cuentos en antologías, revistas y suplementos literarios de Cuba, Estados Unidos, México, Argentina, Uruguay, España, Austria, Alemania y la extinta Unión Soviética. Durante más de dos décadas colaboró en diferentes órganos de prensa de varios países, con artículos sobre temas culturales, reseñas o en columnas de opinión sobre diversos temas de actualidad. Durante varios años dirigió el boletín cultural de la corresponsalía cubana de la agencia de prensa IPS.
En 1994, con Daniel Chavarría, publicó un remake de Primero muerto…, titulado Contracandela, en la editorial Thassalia, de Barcelona. En 1998 aparece su novela Mirando espero, en la editorial CIMS, de Barcelona.
Su cuento Y en eso llegó Bebo ganó el Premio del Concurso de Relatos de la Semana Negra de 1994 y otros relatos suyos como El día difícil de Juanita Chirino son auténticas perlas del género corto
A partir de 1995 residió en Gijón con su esposa, la escritora y traductora Cristina Macía, también colaboradora de la Semana Negra (SN). En 1998 ambos participaron en la organización de la Asociación Cultural Literatur y del Primer Salón del Libro Iberoamericano.
Era coordinador literario de la SN, decidiendo a qué autores había que invitar, qué novelas presentar en público y cuáles seleccionar para los diversos premios otorgados por el jurado de la SN: Dashiell Hammett a la mejor novela policíaca, Silverio Cañada a la mejor ópera prima de género negro, Rodolfo Walsh a la mejor obra de no ficción y, desde el pasado año, el premio Leonardo a la mejor novela histórica.

Mirando espero
Justo Vasco

Editions Tempore, Collection Huellas de Sangre, Barcelona, 1998, 198 pages
Editorial Plaza Mayor, Colección Cultura Cubana, Puerto Rico, 2005, 224 pages

Ce qui déconcerte d’entrée de jeu dans le roman de Justo Vasco, c’est le premier chapitre. Le lecteur sent bien qu’on lui livre là une série de clés pour la découverte du récit mais il est incapable d’en saisir le sens. Dès le départ, il se sent donc impliqué dans une sorte de jeu du chat et de la souris . Et peu à peu l’intrigue particulièrement étonnante se met en place.
A La Havane, en 1994, l’inspecteur Cartaya est chargé d’enquêter sur un meurtre dont toutes les apparences laissent croire à un règlement de compte entre narcos. El Zapatero, l’ex-révolutionnaire invalide condamné à gagner sa vie en poussant son fauteuil roulant dans les files d’attente des magasins du quartier à la place d’autres gens plus pressés ou plus importants, El Zapatero a été assassiné d’une balle en plein cœur. Et le coussin de sa chaise était bien rembourré … d’un fameux paquet de marijuana.
Mais bientôt d’autres morts viennent s’additionner au premier: un photographe auteur de photos porno et maître chanteur à ses heures, un jeune voyou, un conducteur de grue alcolo, un superbe travesti surnommé l’Allemande… Cartaya s’interroge sur les liens qui pourraient unir tous ces cadavres si disparates et il reconstruit, avec les faibles moyens logistiques dont il dispose, les données du problème jusqu’à se rapprocher dangereusement de l’assassin. Rien que de très classique donc dans cette histoire si ce n’est que, dès la page 35, le jeu a pris une nouvelle dimension: nous sommes entrés de plain pied dans le monde de l’assassin lui-même par l’entremise de ce qui pourrait être un monologue intérieur ou son journal intime. Nous connaissons ses motivations, nous suivons avec lui la progression de la police. Et le roman se construit alors sur une alternance de chapitres «journal intime» en JE et de chapitres «récit policier» traditionnel à la 3ème personne.
Mais la subtilité de Justo Vasco c’est qu’au-delà de l’argument policier, il dépeint la vie à La Havane en 1994 à travers la quotidienneté du policier et de l’assassin. Celui-ci, voyeur compulsif, ne cesse de décrire la réalité qui l’entoure, d’en donner des détails, de l’analyser. Cartaya, voyeur par profession, révèle par nécessité les aspects les plus troubles de la société dans laquelle il enquête. Et peut-être est-il le dernier Cubain à penser que l’espoir est encore de mise et que garder la tête haute et la conscience propre vaut mieux que tous les passe-droits du monde.
Tout le dualisme de la société cubaine se retrouve ici, construit par petites touches ramenant sans cesse dans leur éternel face à face les forts et les faibles, les nantis et les pauvres, la nomenclatura et le peuple, les puissants et les soumis, les Etats Unis et l’Ile, les touristes et les Cubains, les exilés et les autres… dans une espèce de spirale absurde.
Roman d’une ville en déliquescence, roman très noir, violent, traversé par une sexualité omniprésente, roman terriblement nostalgique aussi…
Par pure amitié pour le lecteur il est impossible de raconter la fin, radicalement immorale dans l’habituelle perspective du roman d’enquête, totalement «politically incorrect». Mais quel moment de lecture jubilatoire!

Christine DEFOIN

Vías y voces de Cuba
Coloquio internacional de la SBPE
5 de diciembre de 1998.

Justo Vasco: Buenos días y ante todo mi agradecimiento a la SBPE por esta posibilidad de venir por primera vez a Bélgica, país que conozco sólo por mis intensas y largas lecturas y estudios sobre la primera Guerra Mundial y que no había tenido la posibilidad de visitar todavía.
Voy a hacer un esfuerzo para no matar a mis colegas traductores ; he traducido muchas veces de forma silmultánea o secuencial o por escrito y algo que odio profundamente es a los que hacen sufrir a los traductores, ya que evitar que el mensaje llegue al público no es más que una manera vil de narcicismo, sólo propia de los que gustan escucharse a sí mismos y no que los demás los oigan.
Me ha caído encima una tarea difícil, hablar en apenas veinte o veinticinco minutos de lo que ha ocurrido en Cuba en los últimos cincuenta años. Creo que ni siquiera el país más pequeño puede resumir su historia a nivel de dos años por minuto. Pero bueno, como en toda epopeya humana, hay momentos que merecen varias palabras y épocas que se pueden saltar porque no son más que el devenir habitual del tiempo. Si hablamos de estos cincuenta años ocurridos, habría que pensar en una Cuba después de la 2° Guerra Mundial. Las guerras mundiales en Europa siempre fueron épocas de gran bonanza económica para muchos países de América Latina, entre ellos por supuesto Cuba, que primero era la llamada “ azucarera mundial ” ; durante todo el siglo XIX era el primer productor y exportador de azúcar y el azúcar era el primer artículo de comercio exterior de las llamadas “ comodities ”, o sea productos de fácil intercambio. Eso se repite en la 1° Guerra Mundial y en la 2° Guerra Mundial, con el desarrollo de la aviación, de las tropas blindadas, se empiezan a explotar las minas de níquel del norte de Cuba que en aquel momento probablemente eran las terceras reservas mundiales después de las grandes minas de Nueva Caledonia, en la Polinesia francesa, o las minas de níquel del norte de la península de Cola, en la actual Rusia y antigua Unión Soviética. O sea que de pronto, con el estallido de la guerra en Europa y su mundialización, Cuba queda como único suministrador de níquel, uno de los principales suministradores de manganeso y casi el único suministrador de azúcar a los Estados Unidos. El empleo florece, prácticamente no había cubanos sin trabajo y el aporte que hace Cuba al esfuerzo de los aliados contra el nazismo consiste en una congelación de los precios de venta ; o sea, Cuba no hace lo mismo que en la 1° Guerra Mundial, donde el azúcar llegó a multiplicar su precio por seis o siete veces, sino que mantiene los precios del azúcar a un nivel como los del año 38 o 39, precisamente para no forzar la economía de los países compradores, Estados Unidos en este caso, y contribuir al esfuerzo de guerra. Es interesante porque las visiones que siempre hay sobre Cuba descubren un país después del 59, como un país sin historia, como un país que no hubiera tenido cultura, como un país que no hubiera participado en acontecimientos políticos, sino hasta después de la Revolución cubana ; e incluso cuando se habla de Cuba en todos esos años, se soslayan aquellas fuerzas de la revolución que no tuvieron que ver directamente con la figura mesiánica de Fidel Castro ; o sea prácticamente como dijo el propio Fidel Castro en un discurso para militantes del Partido Comunista, o sea “ la Revolución es la patria ”, léase Cuba antes del 59 no existía para bien o para mal y por supuesto se da por implícito que la Revolución es la patria y Fidel Castro es la Revolución, o sea por un ejercicio de lógica muy simple, se llega a la conclusión de que Fidel Castro es la patria y nada ha existido antes de él. Esto no tiene el menor viso de realidad ni en el caso de Cuba ni lo tuvo en el caso del imperio ruso ni lo tuvo en el caso de China con Mao : es otro de los mecanismos ideológicos que se usan para mantener tranquila a la opinión y para que crezcan nuevas generaciones que no se cuestionen nada en la historia del país. En la Cuba de antes de la Revolución existían fuerzas políticas, algunas de considerable poder entre las masas trabajadoras ; existía un partido comunista de corte estalinista pero con una determinada libertad de opinión en sus filas que en el año 1940, en las elecciones, en un país de apenas tres millones y medio de habitantes, logró ciento cincuenta mil, ciento setenta mil votos y logró no sólo plazas en el congreso, sino que en la Asamblea Constituyente, sus tres diputados fueron los que introdujeron la mayor parte o casi toda la legislación progresista de defensa de los derechos de los trabajadores, de las vacaciones obligatorias, de la defensa de la mujer gestante, la defensa de la maternidad, del sueldo mínimo para los maestros, de la obligatoriedad de la enseñanza, una serie de leyes y principios constitucionales que les puedo decir con absoluta seguridad que todavía no los recoge ni siquiera la legislación norteamericana, y estoy hablando de hace casi sesenta años. Existían fuerzas de izquierda, inclusive no comunistas que desde los años 30 se habían enfrentado al poder imperialista norteamericano y a capitales monopolistas extranjeros que no siempre eran norteamericanos, en ocasiones podían ser españoles o ingleses, y cuyas raíces venían tanto de la lucha independentista cubana como de lo mejor del anarquismo o el anarcosindicalismo español que había emigrado a la isla alrededor de los años 20. Poca gente sabe que el primer secretario del Partido Comunista Cubano era un obrero español, José Pérez, detenido y desaparecido durante el gobierno del general Machado, por alrededor del año 28, que las fuerzas de izquierda cubana habían participado en la fundación de varios partidos comunistas en América Latina, como es el caso de Julio Antonio Mella y el Partido Comunista Mejicano o es el caso de los alrededor de mil quinientos combatientes cubanos que fueron a pelear en la Guerra Civil española, integrando en la mayoría de los casos Las Brigadas Internacionales, pero muchos de ellos peleando dentro de las filas de los milicianos o con grado militar dentro del ejército de la República. Eso explica el hecho de que la Revolución cubana no llega a un lugar vacío, no se inventa el pensamiento izquierdista el primero de enero del 59, ni se otorgan las demandas populares a partir de un sentimiento de hermano mayor haciéndoles un regalo a sus hermanos menores. La nación cubana, mayoritariamente, quería deshacerse de la dictadura de Batista, en un sentimiento que hacia finales del año 58 lo compartían tanto las masas obreras, los campesinos como buena parte de la burguesía media, incluso una parte de la alta burguesía. La dictadura de Fulgencio Batista entra en un momento en que se vislumbraban posibles cambios dentro de movimientos socialdemócratas de izquierda en el año 52 y para evitar esos posibles cambios, es que el siempre presente en América Latina gobierno norteamericano mueve determinados peones y propicia el regreso al poder del general Batista, que vivía plácidamente en la Florida en un palacio en D. W. , aprovechando gran parte del dinero que se había robado durante sus once años de mandato anterior. Es el regreso y lo más oscuro, lo más tenebroso de la política cubana y en los años 52 al 58 se destierran las posibilidades de un debate nacional, se fragmenta totalmente la llamada oposición democrática y solamente queda la puerta abierta para una revolución por la vía armada, o sea insurreccional, mediante terrorismo urbano, mediante atentados o mediante movimientos de guerrilla. Hay por supuesto que decir que en la Revolución cubana estuvo presente todo eso, fue muy conocido y la propaganda oficial cubana se ha encargado de popularizar el desembarco del yate Gramma, pero habla poco de los atentados con bomba, de los atentados personales contra policías o torturadores de Batista, que por muy reprobable que puedan parecernos ahora, casi en el año 2000, hay que volver a la conciencia jurídica y el valor real de los derechos humanos. En todo el mundo, en aquella época y en esta época en buena parte del mundo también. Ante una dictadura que mata, que elimina a sus oponentes por la vía más bestial, pues ejecutar a los torturadores en el primer lugar donde se les capturara era totalmente lícito y sigo pensando que en determinados casos es totalmente ético. A veces estallaban bombas en los cines, por suerte nunca fueron muchas las víctimas inocentes; se hacían grandes campañas de sabotaje con incendios en las tiendas. Todavía en el año 1955 los comunistas organizaron una inmensa huelga de los trabajadores cañeros y lograron que el gobierno de Batista tuviera que doblar la cabeza, lo cual tiene cierta importancia, pero lograron que las grandes compañías azucareras americanas tuvieran que doblar la cabeza también, cosa que les pasaba por segunda vez en quince años en Cuba y cosa que los hacía ponerse muy nerviosos. Cuando estalla la Revolución, no sólo son las fuerzas del movimiento “ 26 de julio ” las que se van a la guerrilla. El arco iris de organizaciones que combate la dictadura de Batista desde las montañas va desde las guerrillas del Partido Socialista Popular, que era como se llamaba el partido comunista, hasta las guerrillas del segundo Frente Nacional del Escambrai, una organización muy a la derecha, que no perseguía prácticamente ningún programa político sino solamente quitar a Batista del poder. Otros movimientos fuertes eran el Directorio Estudiantil, heredero de ciertas tradiciones del directorio estudiantil que combatió en los años 30 contra el dictador Machado con bastante éxito. Había grupos fascistoides, como la Triple A o la Organización Auténtica que representaban diferentes corrientes políticas de derecha de los partidos que habían sido desplazados del poder por el golpe de estado de Fulgencio Batista. Por supuesto, de todos estos grupos, el más osado y el que tenía un programa político más coherente con ese momento fue el “ 26 de julio ”, que aplicó una táctica de organizar primero a los campesinos, ganar espacios en áreas rurales y desde ahí tratar de ir ocupando las pequeñas ciudades. Todo esto ocurre en un país un poco controversial, en el sentido de que los indicadores socioeconómicos de Cuba en los años 58 eran muy elevados. En algunos indicadores, por ejemplo los medios de comunicación, Cuba contaba con más canales de televisión por habitante y más medios de comunicación que el país más desarrollado de Europa, pero muy lejos por encima ; la televisión en Cuba entra en el año 50 y en el año 59, en toda Cuba había diez canales de televisión para seis millones de habitantes, uno de ellos que transmitía en color las veinticuatro horas, dos transmitían en inglés y dos de ellos eran canales de televisión locales. La radiofonía se había desarrollado a una amplitud enorme. El analfabetismo en Cuba era mucho menor que en el resto de América Latina , solamente en Chile, Argentina y Uruguay había menos analfabetismo que en Cuba. El indicador de la propaganda oficial lo pone por alrededor de un 50% de analfabetismo. La propaganda anticastrista, sobre todo los grupos más duros de Miami, hablan de un 20%. La verdad según las estadísticas de las Naciones Unidas se habla de alrededor un 36%-38% de analfabetismo.Si se compara con los vecinos, Haití 95%, República Dominicana 71%, América Central alrededor de 60%, se ve que era un país donde existía un grado bastante elevado de escolarización. Las redes de transporte, la telefonía estaban bien desarrolladas en el país, estamos pensando en el año 58-59. Y el problema de Cuba era el problema de todos los países capitalistas del tercer mundo, o sea el problema de la distribución, de que junto a los millonarios, junto a los grandes consorcios comerciales, industriales o financieros, había grandes masas, sobre todo masa campesina, carentes de tierra, carentes de posibilidad de producir y en las ciudades había un 10%, pero un 10% de la población sería alrededor de un 18% o 20% de la fuerza laboral sin trabajo. Estos, por ejemplo, son los indicadores que caracterizan a la España de estos años, con la diferencia que un desempleado del primer mundo recibe sus pensiones y ayudas muy por encima de lo que significaría el salario de un obrero del tercer mundo, o sea la situación creaba una posibilidad de explosión social. Por otra parte, como los asuntos de Cuba no se resolvían en Cuba, eran resueltos básicamente en las oficinas del embajador americano y no es un hecho de propaganda (son conocidas las intervenciones constantes de los embajadores norteamericanos en la política cubana), pues eso también tendía a crear un sentimiento nacionalista fuerte. Por eso el triunfo de la Revolución de 1959 es acogido con gran alegría por toda la población cubana salvo un pequeño grupo de personas, muy vinculadas a la dictadura de Batista y que no habían podido escapar del país en los primeros dos días del año 59 ; en esos dos días escaparon del país varios miles de personas en aviones de las fuerzas aéreas y unos 40 o 50 millones de dólares en efectivo en los maletines saqueados por el propio Batista, sus hermanos, varios ministros. El apoyo es total, el primer gobierno de la Revolución era un gobierno que no tenía nada en absoluto que ver con la izquierda, es más, en ese primer gobierno no entra Fidel Castro. El primer ministro era Miro Cardona, un político de centroderecha de la época anterior a Batista. Hay representantes del capital financiero, hay representantes de las oligarquías a su carrera y algún que otro populista, o sea de las fuerzas de la Revolución; está el ministro de Educación Armando Hart, Manuel Ray el ministro de Comunicación, que seis meses después militaba en la contrarrevolución totalmente. O sea, la Revolución triunfa con todo el apoyo y lo que se establece es un gobierno que reflejaba la etapa democrática o seudodemocrática de la República Burguesa. Sólo con las contradicciones en ese primer año, entre lo que la gente esperaba de la Revolución y los actos del gobierno se provoca la primera crisis en julio del año 59, donde el presidente Manuel Urrutia renuncia, el gobierno renuncia ; desde febrero se estaban haciendo leves cambios en el gobierno, pero ya en ese momento, a finales de febrero, Fidel Castro es nombrado primer ministro y en julio Fidel renuncia. No podía cumplir su programa con ese consejo de ministros, ni con ese presidente. Por lo tanto el presidente cambia, cambian los ministros, empieza una época de radicalización y se empiezan a aprobar leyes sobre la llamada reforma agraria, la reforma urbana, que rebaja los alquileres y da un plazo a los dueños para que vendan sus apartamentos a los inquilinos o al estado, se promulgan leyes como la que mencionó Abilio ayer, la creación del Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográfica, se amplía la protección a las mujeres embarazadas, se recuperan los derechos sindicales y curiosamente el año 59, es un año de enorme libertad de expresión. Existían todavía la mayor parte de los medios de prensa, que habían apoyado de una u otra manera a la dictadura de Batista, medios de prensa, algunos de ellos tradicionalmente reaccionarios, como el Diario de la Marina, periódico que se llenaba de júbilo cada vez que moría un general independentista cubano. Pero empieza una prensa de izquierda, vuelve a salir el periódico de los comunistas, comienza a publicarse el periódico del directorio revolucionario, el 26 de julio también se hace con un órgano de prensa y florecen discusiones de todo tipo sobre el camino cubano: qué iba a pasar con el país, qué se iba a hacer. De un discurso que prometía próximas elecciones democráticas y la restauración de la Constitución del 40, de esa constitución democrática ya avanzada, poco a poco, los pequeños choques de las fuerzas revolucionarias van dando lugar a que cambie ese discurso, que cambie hacia lemas tales como “ elecciones ¿para qué ? ” o el otro genial de “ armas ¿para qué ? ” en un país que ha tenido probablemente por necesidad la carrera armamentísta más desaforada de toda América Latina ; si el ejército cubano en 1970 era considerado el segundo ejército del continente americano, bastante por encima del ejército de Canadá y sólo debajo del ejército americano, sin embargo las consignas de la época eran “ armas para qué ”. En este mare mágnum de sucesos, la mayoría de los cuales eran favorables a las fuerzas populares, la ley de la reforma agraria logra durante sus dos primeros años un fenómeno increíble, la producción agrícola cubana aumenta en lugar de descender. Con el empleo, apenas el desempleo se rebaja a un 3% o 4% ; en el año 60 los cubanos reciben de salario un 75% más que en el año 58. Unos veinte mil maestros que no tenían plazas encuentran escuelas y se empiezan a instaurar escuelas en los lugares más remotos del país. Se comienza la construcción de hospitales, se hace la campaña de alfabetización, donde se enseña a leer y a escribir prácticamente a toda esa población, a ese treinta y tantos por ciento, en un año. Y lo mejor es que los jovencitos escolares que habían participado en la campaña de alfabetización como maestros son estimulados a que sigan, a que no se queden ahí, a que se hagan universitarios, a que comienze el movimiento de estudiantes becarios al extranjero, sobre todo hacia la Unión Soviética. Yo fui uno de los cuatro primeros cubanos que se graduaron en una universidad soviética, nos graduamos todos en junio del 75 y comienza también un movimiento por una parte hacia la cultura, por otra parte hacia la búsqueda de las bases científicas de la productividad en el campo, con mucho impulso por parte de un personaje histórico muy importante, de Che Guevara; se sientan las bases de la industrialización del país, una industrialización un poco a lo loco, porque hay momentos en que se piensa que Cuba debe de tener también industria pesada y en Cuba no hay fuentes de energía : no hay petróleo, no hay hulla, no hay grandes saltos de agua ; las fuentes energéticas de Cuba son todas de importación. Tener industria pesada es poco racional, mucho menos estando al lado de Méjico, país latinoamericano que tiene una gran industria pesada. Pero eran errores lógicos que los hubiera cometido cualquiera, había que industrializar el país, había que escapar del dominio del azúcar : en el mercado mundial, se dependía de un solo producto ; había que aprovechar esa fuerza de trabajo con nueva calificación que estaba surgiendo y todo esto hizo que la sociedad cubana avanzara muy rápidamente en su desarrollo social, por repetir la palabra. Desde el punto de vista político, empiezan a haber involuciones, hay factores como el juicio de un delator, en el año 1964, Marcos López, conocido como el juicio de Marquitos, que muestra las enormes discrepancias y los odios a muerte entre alguna fuerza revolucionaria, en este caso entre los comunistas y el Directorio 13 de marzo. Los procesos políticos a la llamada microfracción muestran la lucha por el poder dentro del llamado partido único de la revolución socialista donde su organizador, un viejo cuadro estalinista, Aníbal Escalante, se había apoderado de todos los resortes de la organización del nuevo partido designando cuadros sin capacidad sólo porque le eran fieles. Aníbal Escalante y unos veinte más de sus colegas terminaron en la cárcel y ese es el punto que marca el triunfo del ala guerrillera del 26 de julio, dentro del proceso político cubano ; este 26 de julio tenía un ala de terrorismo urbano que fue eliminada prácticamente en los primeros meses de la Revolución y cuyos dirigentes, muchos fueron al exilio, hubo otros, mas nunca hablaron de sus hazañas en las ciudades. La vida política empieza a volverse monolítica, poco a poco todos nos empezamos a acostumbrar a la existencia de una sola opinión, de un solo punto de vista ; van desapareciendo hacia el año 68 todos los otros órganos de prensa, en el año 65 se crea el Partido Comunista de Cuba ; es interesante leyendo la lista de sus miembros, se ve que la mayoría son comandantes guerrilleros, hay algunos dirigentes comunistas, ninguno del buró político y algunos, dos o tres, dirigentes de otras fuerzas en lugares muy subalternos, muy poco importante. Por ahí se crea el Diario Gramma, donde se unifican todos los periódicos de las diferentes fuerzas revolucionarias, desaparece ya todo el resto de la prensa, y en el año 1968 se realiza lo que se llama la ofensiva revolucionaria que consistió en acabar con toda la empresa privada nacional. Y se llamaba empresa privada desde pequeñas plantas metalúrgicas o plantas de ensamblaje de muebles hasta una simple cafetería o un simple quiosco de vender jugo de caña. Todo entró dentro de la denominación de empresa privada, todo fue nacionalizado, todo pasó al poder del estado con las terribles consecuencias que todos imaginan, que no hay un estado que se pueda ocupar de hacer la guerra en Africa y vender jugo de caña a la vez. Eso es absolutamente imposible. Por lo tanto como las guerras en Africa tenían peso político, en el principal país cañero del mundo; durante veinticinco años, desapareció el jugo de caña de azúcar, como desaparecieron los mangos o desapareció el jugo de naranja y desaparecieron tantas cosas… De ahí en adelante empieza una tendencia más o menos estalinizadora de la vía nacional, estalinizadora a la criolla, o sea, sin campos de concentración, por suerte estamos muy lejos del Colima y de otros lugares fríos, hubo un intento de campo de concentración que eran las llamadas UMAPO, unidades militares de ayuda a la producción donde se recluían a testigos de Jehová, pentecostales, bautistas, homosexuales, o sea todo aquel que formaba una minoría que se apartaba de la línea oficial. En honor a los revolucionarios cubanos, hay que decir que la eliminación de esos campos de concentración no fue causada por la presión externa, sino por la presión interna de muchos dirigentes, sobre todo de grupos intelectuales comunistas. Hay cartas de acuerdos del consejo nacional de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, cartas de Nicolás Guillén, de Juan Marinelo, dirigidas a Fidel planteándole el horror a que esos campos de concentración podían llevar a la revolución. Y finalmente, después de once meses de triste existencia estos campos fueron totalmente disueltos y algunos de sus dirigentes fueron juzgados y encarcelados por los abusos que habían cometido ahí. O sea, no era un país totalmente homogéneo y todo esto se hacía un poco a la cubana, con menos disciplina, con más improvisación, pero eso nos salvó durante mucho tiempo de caer en el abismo mecánico del estalinismo soviético donde todo lo hacía una entidad todopoderosa que dese arriba manejaba los destinos de la gente. En Cuba no fue así . A pesar de todo siempre existió un resquicio más o menos grande para discutir y pensar un poco, resquicio que se fue cerrando en la década del 70. En la economía, empezamos con las grandes utopías, si los chinos habían hecho un gran salto adelante, pues nosotros teníamos que hacer otro. Claro, no se contaba el final de la película y nunca contaba nadie cómo terminó, dónde cayeron los chinos después del salto adelante ; así que lo averiguamos nosotros, dónde fuimos a caer después de la zafra de los diez millones, cuando el país se paralizó, se cerraron en algunos de los hospitales hasta la mitad de las consultas, se cerró la universidad, todos nos fuimos a cortar caña. Se había sembrado caña para darle azúcar a todo el mundo. En los regímenes burocráticos es muy fácil hacer patraña, es muy fácil presentar fotos aéreas de una provincia y decir que es de otra, es muy fácil presentar las plantaciones de caña desde una carretera y no ver que solamente están sembradas las cañas que dan a la carretera y que dentro no hay nada y todas esas cosas las fuimos descubriendo machete en mano, mientras los números de producción diaria nos decían que no llegaríamos a los diez millones ni aunque estuviéramos cortando caña cuatro años. Para gran vergüenza nacional, la producción cañera de 1970, que era el año que iba a convertir a Cuba en un país desarrollado, fue toneladas más o menos y cuando digo toneladas más o menos hablo de un error de 40 o 50 toneladas, las mismas que predijo el departamento de agricultura de los Estados Unidos, o sea, 8.250.000, o sea lo predijeron como si ellos mismos hubieran sembrado la caña. La industria azucarera cubana fue sometida a un estrés tan grande en esa zafra, que empezaron a verse graves problemas constructivos en los centrales, la gente quedó absolutamente apaleada porque todos nos habíamos ido, había compulsión social pero también había viabilidad de que quizá era el último gran sacrificio que tendríamos que hacer antes de entrar en ese mañana luminoso. El mañana llegó y no sólo no era luminoso, como el resto no funcionaba, sino que ni siquiera podíamos poner una bombilla para alumbrarnos con luz artificial, había casi que empezar a hacerlo todo de cero. Los estudiantes retornaron a las aulas después de año y medio de andar de campamento en campamento ; los profesores, el grupo al que yo pertenecía, por supuesto no tenían ninguna gana de ir al aula, lo que queríamos era tomarnos unas cuantas botellas de ron y olvidarnos de meses de mosquitos, de frío y de la vergüenza nacional, de no haber podido hacer lo que le habíamos prometido al mundo. A partir de ese año empieza un década que muchos en la cultura le llaman la “ década gris ”, es una década terrible para la libertad de expresión y para la libertad de creación y más terrible aún porque en ese momento en Cuba no existe burguesía, o sea que toda la censura y la represión de la libertad de expresión se ejerce contra la que supuestamente era la clase triunfadora, o sea contra el proletariado o contra los obreros manuales o intelectuales. Hay un mito por ahí, el famoso Congreso de Cultura y Educación que se dedicó a denunciar todo lo que escapaba de un esquematismo bastante brutal. Era la época donde el presidente o el vicepresidente del Consejo Nacional de Cultura logró cerrar los teatros de La Habana y de todo el país y se procesaba y expulsaba a las personas del teatro, no por ninguna situación o pertenencia ideológica, básicamente era por sus preferencias sexuales; o sea fue un gran combate, una gran cruzada contra los homosexuales en la cultura cubana, donde padecieron y sufrieron gente tan importante como Virgilio Piñera o como Vicente Revuelta, uno de los grandes teatristas, y centenares de artistas, actores, editores, alguno de los cuales nunca más volvió a producir. Fue la época en la que se empiezan a crear las editoriales literarias, desaparecen las editoriales literarias más o menos libres que teníamos en los años 60 y se crea todo un sistema editorial, que por una parte era muy provechoso para las necesidades de la educación, por la enorme producción de textos escolares de todos los niveles, pero por otra parte se empieza a ejercer un férreo control sobre lo que publican o escriben los intelectuales cubanos. Por esa época también hay un invento genial : se derroga el derecho de autor y aquellos intelectuales que por su obra podían ingresar en la Unión de escritores, se les convierten en asalariados del estado, o sea, les pasan un cheque mensual, con los peligros anecdóticos que esto trae : había gente que era capaz de tomarse, de beberse la chequera completa en los cinco días después, o sea del 1 al 5 de enero se bebían el año de salario y después iban a pedir más dinero, porque el estado socialista no me puede desamparar, ¿no ? Y no escribían nada. Se producían algunos bodrios totalmente oportunistas. Los héroes de aquella época eran los cortadores de caña, pero nunca era un cortador de caña verdaderamente campesino, que vivía allí y que veía la caña todo el año, siempre era algún funcionario, algún dirigente, algún intelectual que iba a cortar caña y descubría las verdades filosóficas de la época y hacia donde debe ir el mundo, literatura por suerte para todos muy superada y muy olvidada por el público y hasta muchos de nosotros nos cuesta trabajo recordar eso.
La economía del país no mejora, levanta un poco, vuelve a caer y sólo es en el año 68 donde vuelve a ocurrir otro de estos sucesos paradójicos, algo que constituye un golpe ideológico para la población cubana, y que, sin embargo, mejoró mucho la economía, que fue convertir al exilio cubano en la primera fuente de financiamiento del país. Recuerdo que en quince minutos, exactamente en quince minutos el exilio cubano en Miami, que hasta ese momento eran los gusanos miserables agentes del imperialismo, de pronto se convirtió en la Comunidad Cubana en el exterior, escrito con mayúsculas, con un nivel de respetabilidad y aquí les cuento una anécdota personal : estaba con el televisor con la música de fondo y de pronto sale un locutor diciendo : “ dentro de quince minutos daremos una información especial sobre la Comunidad Cubana en el exterior ”. Mi esposa desde aquel entonces me mira y me dice : “ ¿eso qué es ? ”. Y yo que siempre he sido muy mal pensado digo : “ eso es la gusanera, Fidel se acaba de vender al mejor postor ”. Mi esposa se indignó y me dijo : “ el gusano eres tú, ¡cómo eres capaz de decir esto ! ”, “ no te preocupes, tenemos quince minutos para redimir esta conversación ”. Quince minutos después apareció Fidel cantando el himno nacional con 75 representantes del exilio, de los cuales no había ninguno que fuera ni siquiera de centroizquierda. Es verdad que ninguno era terrorista tampoco. Pero eran las fuerzas de la derecha que de alguna manera pensaban entrar ahora por abajo de la puerta y no tuvieron necesidad : entraron de la mano del invencible Comandante en jefe. Eso fue una feroz bofetada para la gente. Durante veinte años, aquella persona que le escribía a sus parientes, a su madre o un hijo que estaba en los Estados Unidos, lo hacía no sólo a escondidas, sino con un sentimiento de culpa personal terrible porque estaba traicionando la causa donde él había decidido participar. Yo recuerdo en asambleas para elegir a militantes del partido, que personas se paraban, se ponían de pie y llorando decían : “ yo no puedo ser militante del partido, porque aunque trabajo muy bien, yo le escribo a mi madre que vive en los Estados Unidos ”, y todo el mundo lloraba y decía “ ¡pero cómo es posible !, ¡cómo has cometido ese error ! ”. Exactamente en quince minutos las orientaciones llevan al revés. Después de ese día; conocí a un militante del partido sancionado por no querer recibir en su casa a un hermano que se había ido al exilio, porque habían contravenido una orientación política. Desde el punto de vista económico nos vino muy bien, empezó a entrar dinero fresco, venían los visitantes con los bolsillos llenos de oro. Alguien descubrió el truco ; es verdad que la Comunidad Cubana en Estados Unidos desde el punto de vista económico no le va nada mal. Entre las comunidades hispanas es la primera y el ingreso promedio de la Comunidad Cubana es superior al de los negros americanos y es sólo un 8% menor que el de la comunidad blanca WASP norteamericana. Pero, dados como somos a la picaresca, cuando empezaron los viajes a Cuba, varios ingeniosos empezaron a hacer préstamos en el propio aeropuerto de Miami. ” Si usted va a Cuba, no vaya de pobre, llévele dinero a sus amigos, llévele dinero a su familia, hasta 15.000 dólares y con sólo coger el número de su tarjeta de crédito, a bajo interés ”. Bueno, qué emigrante no quiere regresar a su país diciendo que él es un vencedor, que él ha ganado. A todo emigrante le gusta llevar el plato de comida, la ropa, el abrigo. Así que todos los emigrantes llegaban con los bolsillos rebosantes de dólares, empezaron las extrañas tiendas donde no podía comprar la mayor parte de la población, empezó todo un movimiento que dio como resultado otra gran tragedia, el éxodo de Mariel, en 1980, éxodo tan enorme, que sobrecogió a todos los implicados en eso, o sea quien no vivió aquella época no se imagina el enorme desconcierto de los que creíamos en la Revolución, a pesar de todo sus defectos. Hasta hoy se mantiene secreta la cifra de militantes del Partido Comunista que se fueron pero se estima que pasa de 5.000 a 125.000 personas.
O sea que todo el mundo se puso de acuerdo, el gobierno cubano, el gobierno americano y la Comunidad Cubana en Miami para detener inmediatamente el flujo de emigrantes, porque ya las listas, la gente que acampaba cerca del Mariel esperando a ver si venía un pariente eran asombrosa ; un compañero de trabajo desapareció durante tres días y todo el mundo daba por seguro que se había ido. Ocurría que algún infeliz tomaba vacaciones en esa época y cuando llegaba a su casa, su casa había sido nacionalizada y había otra familia viviendo allí, porque si en una semana no había ido por allí es que se había ido, y entonces había que estar trayendo certificados de que uno fue de vacaciones y estuvo en Varadero en un lugar turístico, y pasaba todo este tipo de cosas locas. Eso, esa tragedia, o sea la historia de Cuba en estos últimos años, es la historia de cosas trágicas que pasan y hacen que mejoren otras, y éstas que mejoren una en otra, y el Mariel dio lugar a la mejor época económica y social en Cuba, del 80 al 85 : de pronto descubrieron que era fundamental mejorar el nivel de vida de la población; que muchas de las restricciones impuestas en el mundo cultural sólo habían logrado a que gran parte de esos creadores se fueran del país y subió un nuevo equipo de gobierno a la parte económica, el grupo de Umberto Pérez, ahora de triste recordación, ya que los echaron a todos y su nombre es pecado mencionarlo; que dedicaron alrededor de cuatro mil millones de dólares en tres años a mejorar el nivel de vida de la gente, el consumo, a abrir los mercados campesinos, a abrir mercados paralelos, a mejorar el transporte, a vender materiales para la construcción de vivienda y fue probablemente la última vez donde muchos estuvimos convencidos de que, a pesar de un camino tan azaroso, existía verdaderamente un futuro por el cual valía la pena sacrificarse unas cuantas veces más y que algo se podía construir. Creo que lo que queda después de esto, son cosas relacionadas más con el momento actual. El advenimiento de la Perestroika en la Unión Soviética y el Congreso del Partido Comunista de Cuba dedicado a la rectificación de errores y tendencias negativas cerraron este período, ya que, según el propio Fidel en un discurso, uno de los grandes errores y tendencias negativas había sido dedicar ese dinero a mejorar el consumo de la población, cuando según él, se debió dedicar a hacer más inversiones, a comprar más fábricas que no funcionaban, ya que compramos fábricas en Europa oriental con tecnologías atrasadas, materias primas que no existían en Cuba y se empezó a echar atrás lo que se había logrado en estos cinco años. Socialmente, a finales de los 80 la población estaba absolutamente cansada : tanta marcha atrás y marcha adelante termina por crear neurosis sociales y la bofetada que despierta a la gente y le dice que la época de los sueños se terminó es el año 1989 con el juicio del general Ochoa y los oficiales del ejército del ministerio del Interior, que fue muy publicitado. Y el segundo juicio, mucho más terrible, que es el juicio del ministro del Interior y un grupo de generales de alto mando, que recibió muy poca difusión y cuyos documentos todavía no se conocen. Ahí hicimos un poco de todo como el viajero que de mano de Dante entra al infierno ; dejamos todas las esperanzas y el futuro, ese gran futuro, que estábamos seguros que íbamos a construir para dejarles a nuestros hijos, para muchos se ha convertido en una casa en cualquier parte del mundo, como para mí. Para otros se ha convertido sencillamente en el día de mañana, a ver cómo llega, y para otros no tiene significación, pero se llama “ período especial ”, nadie sabe cuándo saldrá, saldremos de él.