Madrid ne dort pas

Puente 121(2005)

Madrid ne dort pas, Madrid no duerme, y yo anoche tampoco por haber querido acabar la lectura de esta primera obra, escrita en francés, de Grégoire Polet. Digna heredera del “Nouveau roman” al estilo Robbe-Grillet, Madrid ne dort pas no cuenta una historia, sino varias entremezcladas. La novela empieza en la Glorieta de Bilbao, en el café Comercial, a las 17h30 y acaba en el mismo sitio 12 horas más tarde. Durante estas 12 horas, el autor nos invita a compartir unos instantes en la vida de un cineasta, de un cantante, de un obrero, de una empleada del Palacio Real, de un policía, de una peluquera…
De un protagonista a otro, la intriga se construye como un puzzle. No se conocen entre ellos, no les une nada sino la casualidad de un encuentro, del vuelo de una mosca, de un error telefónico… Entre el Palacio Real, la Plaza del Oriente, la Glorieta de Bilbao, la calle Goya, la calle Lagasca y la Opera se va tejiendo una tela invisible entre los personajes. De vez en cuando, sus destinos se cruzan de modo voluntario o no y nosotros, lectores, vamos recibiéndolas piezas del “mecano” que dan sentido a la historia.
Está llena de humor, de poesia, de amor y desamor, de esperanza y desesperanza ; pero, sobre todo, del ambiente de Madrid.

Madrid ne dort pas es un cóctel acertado del esquema de La Ronde de Arthur Schnitzler, de La Colmena de Camilo José Cela y del Diable boiteux de Lesage. Con frases cortas y sencillas, pero a la vez muy trabajadas, Polet juega con efectos de sorpresa y unos guiños divertidos.

Madrid ne dort pas, la novela ineludible para los amantes de la noche madrileña.

 Viviane Vernimmen