Abre tu mente; abre tu mundo y sobre todo abre tu corazón

Me llamo Valeria Durán, soy boliviana, tengo 17 años y vivo mi año de intercambio en Bélgica. Muchas personas se preguntarán por qué ir a un país extranjero donde generalmente no conoces a nadie. ¿Por qué dejar todas tus comodidades de casa para ir a adaptarte a una casa donde tienen otras habitudes distintas a las tuyas? O simplemente el hecho de llegar a una casa de “extranjeros” donde sabes muy poco de ellos, y ellos muy poco de ti; aun más cuando no hablan, en muchos casos, el mismo idioma. Pues de eso trata el intercambio, de abrir tu mente, tu corazón, tu mundo a esos “extranjeros”, de que día tras día tengas que aprender a convivir con ellos y a conocerlos cada día más, hasta formar parte de su familia.

En Bolivia vivo en La Paz, mi familia está formada por seis miembros, mi papá que es doctor, mi mamá que es enfermera, mi hermano mayor que es médico y hace la especialización en París, mi hermana mayor que trabaja en Bolivia, mi hermana gemela y yo. Mis dos hermanos mayores se fueron ya de intercambio a Suiza y a Bélgica. Ambos tuvieron experiencias distintas pero inolvidables. En mi casa acogimos a muchos estudiantes de todas partes del mundo y es por eso que mi hermana y yo nos animamos a ir de intercambio. Nos gusta conocer nuevas cosas, viajar, los idiomas. Cuando llegó el tiempo de llenar los formularios para la organización, pues nos dimos cuenta del gran paso que estabamos a punto de realizar, pues para entonces se veía aún lejos la fecha de partida.

Pasaron los meses y aún no nos llegaba la respuesta de si habíamos sido aceptadas en Francia, ya que ésa era nuestra opción…. luego, faltando 2 meses para nuestra partida, llega la respuesta y, lamentablemente, había sólo una plaza para Francia y otra para Bélgica, y nos tocaba decidir quién iba a cada país. Como somos gemelas, se imaginarán la gran sorpresa que fue, pues nunca habíamos estado separadas antes y ésta era la primera vez que estaríamos lejos la una de la otra. Como mi hermana mayor vino ya antes a Bélgica me aconsejó que escogiera esa opción y es así que mi hermana se fue a Francia y yo vine aquí, a Bélgica. Pasó un mes más para que nos llegaran las informaciones del lugar adonde iríamos y de la familia. Yo no tuve noticias de Bruselas. Llegamos tarde al aeropuerto, así que no nos quedó mucho tiempo para despedirnos, todo pasó tan rápido que cuando me encontraba en el avión me di cuenta que la hora que tanto había esperado había llegado y ya no había marcha atrás. Al principio tenía miedo, pues estaba sola y así estaría todo un año.

Llegué al aeropuerto de Bruselas y me sentía superemocionada porque sabía que mi familia me iba a esperar, pero cuando llegué sólo encontré a una delegada de la institución, la cual me llevó a mi casa. Al llegar a mi casa, en la puerta me esperaban mis “nuevos padres”. La familia estaba formada de cinco miembros. Tenía un hermano y dos hermanas; una de ellas iba al colegio conmigo.

Fueron difíciles los primeros tres meses, no solamente por el idioma y la impotencia de no poderte comunicar sino por las diferencias de costumbres. Empiezas a comparar con tu país y es en ese momento cuando empiezas a valorizar todo lo que tenías en tu país, a tu familia, a tus amigos, tu mascota, hasta la comida. Lo que más me hacía falta era mi hermana, me sentía sola ya que con ella pasaba gran parte del día. Pero con el apoyo de tu familia, de tus amigos, poco a poco van mejorando las cosas. Después ya te vas acotumbrando y habituando a tu nueva familia, al colegio y vas conociendo cada día a más gente con la que vas compartiendo y te vas sintiendo más a gusto y dejas de pensar en tu país y empiezas a vivir tu experiencia.

El intercambio no solamente te ayuda a conocer a personas de otros países; ya sean de tu país anfitrión u otros estudiantes de intercambio con los que convives y que también sienten lo que tú sientes, ya que ellos también están atravesando una experiencia similar a la tuya, aunque nunca dos estudiantes viven la misma experiencia. Pues en el intercambio aprendes a descubrirte tal como eres y a tomar las decisiones por ti solo. Aprendes a madurar y comienzas a ver la vida de una manera diferente a como la veías antes; lo que quiero decir es que empiezas a abrir tu corazón al mundo. Dejas que te descubran como eres y al mismo tiempo descubres como son ellos.

Después de las fiestas de fin de año, comenzaron los problemas con mi familia. Y la convivencia se hizo casi insoportable, las relaciones con mi “madre” y mi “hermana” se iban deteriorando de día en día. Lo mejor para todos era que yo partiera. Entonces conocí a la familia con quien vivo ahora, que he llegado a quererlos como si fueran mi verdadera familia. Los conocí gracias a mi hermana de Bolivia, que cuando vino de intercambio se hizo amiga de mi “hermana” actual. Ellos también la ayudaron cuando tuvo problemas. El gran cambio no fue solamente la familia sino el colegio, era como comenzar de cero. No fue fácil, pero ahora estoy muy contenta con lo que estoy viviendo. Siento que este cambio me ayudó demasiado, no solamente pude conocer más personas sino que conocí la cultura belga y pude comparar las costumbres de dos ciudades distintas. El idoma va mucho mejor y la comunicación ya no es un problema.

Estos ocho meses que llevo aquí serán inolvidables para mí; viví tantas experiencias, viajé con mis amigas, compartimos momentos felices, tristes, aprendí tantas cosas nuevas… En conclusión, puedo decir que se quedaron en mi mente y en mi corazón…si tuviera que vivir esta experiencia, lo haría tal y como lo hice.

Quiero agradecer a mis papás de Bolivia esta oportunidad que me dieron de conocer otro mundo y por brindarme su apoyo incondicional y estar ahí para todo lo que necesito; también a mis dos familias : con cada una de ellas aprendí a convivir y de una manera u otra me abrieron las puertas de sus hogares y me dejaron formar parte de ellas; a mis amigos, con los que comparto el día a día; y a todas las personas que hacen que este año sea único, especial e inolvidable. El consejo que podría dar a los estudiantes que viven su intercambio se resume en esta frase que me ayudó a nunca detenerme y continuar hasta llegar….

“Detrás de cada línea de llegada, hay una de partida.
Detrás de cada logro hay otro desafío.
Sigue, aunque todos opinen que abandones, no dejes que se oxide el hierro que hay en Ti, haz que en vez de lástima te tengan respeto.”

“Cuando no puedas correr trota.
Cuando no puedas trotar camina.
Cuando no puedas caminar usa el bastón, pero NUNCA te detengas.”

Valeria Durán Pena
Estudiante de intercambio 2008-2009 en el Athénée François Bovesse de Namur