¿Vas o te vas? : diferencias semánticas condicionadas por el uso del pronombre

¿Vas o te vas? : diferencias semánticas condicionadas por el uso del pronombre.
Consejería de Educación. Bruselas, 11 de marzo de 2009

Enriqueta Pérez Vázquez es Doctora en Filología hispánica por la Universidad Complutense de Madrid y es actualmente profesora de Lengua española en la Universidad de Boloña (Italia). En su práctica de enseñanza de la lengua española Ele, se ha dado cuenta de que los hispanohablantes recurren con mucha frecuencia al pronombre “SE” y muchas veces en usos poco comunes.

Sin problema, podemos identificar los siguientes tipos de clíticos:
a. La niña se peina (a sí misma)/ Las niñas se peinan (la una a la otra)=pronombres de carácter reflexivo o recíproco
b. Se vive bien en Madrid/ Se construyen demasiados apartamentos=pronombres en frases impersonales y pasivas reflexivas
c. La puerta se ha abierto=pronombre intransitivizador (reflexivo)
d. Romeo se suicidó por amor=verbo pronominal, se construye siempre con el pronombre

Pero resulta interesante la interpretación semántica cuando el pronombre SE parece superfluo u opcional. Destacan dos grandes categorías de uso:
a. Con verbos intransitivos de movimiento y cambio de estado. Ejemplos: Mambrú (se) fue a la guerra/Papá (se) escapó a París/La gente (se) salía del estadio.
b. Con verbos transitivos. Ejemplos: Mario (se) comió el pan/ (Se me) ha muerto el canario/Míra(me) a los ojos/ (Me) estudié la lección/ (Nos) entraron en casa/ El niño (me) duerme un montón.

Si volvemos al título de la conferencia, “IR O IRSE”, es obvio que el SE resulta obligatorio cuando está explícito el lugar abandonado (Me voy de Madrid); pero, a veces, el hablante puede elegir entre IR o IRSE.
“Si vas a la frutería, tráeme naranjas/ Si te vas, cierra la puerta”. En el primer ejemplo, el enfoque está en el proceso (el desplazamiento); en el segundo, nos centramos más en el estado resultante del proceso, es decir el hecho de que abandonamos el lugar y ya no estamos. La casa quedará vacía, vaciada de nuestra presencia.
En “Se saltó el muro porque olvidó las llaves”, el uso del SE provoca que el evento verbal se conciba como puntual y acotado.

¿Qué pasa cuando se emplea el SE opcional con verbos transitivos? La diversidad de casos complica el análisis pero, a mi parecer, la “teoría simplificadora”, denominador común entre las variaciones, es bastante sencilla y se asemeja a la antes mencionada, relativa a los verbos de movimiento. “Me comí la guindilla” (valor ético)/”El niño no me come” (interés)/”Nos entraron en casa (posesivo), estos son unos ejemplos que muestran la multiplicidad de valores, por debajo de los cuales se esconde un objetivo final común llamado “TELICO”. “Me comí la tortilla” (diferente de “Comí la tortilla”) significa que la acción de comer tiene un final, cuando acaba la tortilla. Existe en la formulación la idea de un estado final en el objeto que de alguna manera depende de la responsabilidad del agente y que también implica un cambio en el estado de éste, como ya lo habíamos detectado con los verbos de movimiento.

Este novedoso acercamiento de tipo semántico a la problemática cuestión del SE, si bien no me ha convencido del todo –estamos acostumbrados a otras explicaciones más clásicas- , tiene la ventaja de aclarar el tema, de reunir tentativas anteriores, muchas veces confusas.

Martine MELEBECK