Amarillo, un cuento moderno de la emigración

Puente 147(2011)

Amarillo como el desierto que tienen que atravesar los emigrantes mexicanos y centroamericanos en su peligroso camino hacia la frontera con su gran vecino del Norte… Amarilla su piel desecada cubierta de arena… Amarillo el sol deslumbrante que los ciega implacablemente… Amarillo, una ciudad moderna del norte de Texas o el nombre de cualquier lugar símbolo de todas las ilusiones…

En el fondo del escenario del Teatro Nacional de Bruselas, donde actuó el Teatro mexicano Línea de Sombra, se alza un muro grande, infranqueable, el muro fronterizo contra el que viene a topar el migrante, representante de todos los migrantes, envuelto en una sudadera, la capucha puesta y la cabeza agachada. Intenta trepar con toda su voluntad, con la fuerza de los vencedores. Las mujeres han preparado la mochila con algo de comida, un bidón de agua y una bolsa de plástico con la ropa. Estos objetos cubren el suelo y llegan a formar un decorado obsesionante. El migrante expresa su dolor, sus ansias, sus esperanzas. Se despide de su esposa y también de sus tradiciones: suenan por última vez las melodías de amor, el compás de bailes con vestidos de colores vivos. Un hombre barbudo, disfrazado de vaquero, con sombrero negro y camisa a cuadros pasea por el desierto su grito ancestral, el lamento de los indios altivos, ahora aniquilados, que antes de la colonización poblaron esas tierras. Ese gringo de primera generación puede evocar también al pasador, al traficante (el coyote), que vive del dinero sucio, el mexicano sacrificado en el altar de la sociedad de consumo.

El Teatro Línea de Sombra es un proyecto cultural creado en Monterrey en el año 1993, que ahora tiene su residencia en México D.F, en Coyoacán, y se presenta como centro de investigación de la creación contemporánea y de la pedagogía. Es un proyecto interesado en la búsqueda de caminos alternativos situados en las zonas fronterizas de lo escénico con las artes plásticas, la música y el vídeo (Kay Pérez es el programador visual). En un medio teatral como el mexicano, inmerso todavía en la hegemonía del naturalismo, Línea de Sombra constituye una excepción notable y ejemplar de teatro avanzado, de teatro visual y pluridisciplinario. Su director, Jorge Arturo Vargas, se formó en la “Ecole de mime corporel dramatique”, en Francia, y la compañía participó en muchos festivales internacionales como el “Festival des libertés” de Bruselas. Un teatro total, físico, lleno de vitalidad, incluso para tratar de la pena, de la muerte. La muerte, que suena en este espectáculo como una letanía hechizada, como la pregunta que se hace el autor del poema (Death), Harold Pinter, sobre la imposibilidad de nuestro lenguaje para expresar la realidad, sobre todo si se trata de morir, una fatalidad que tendríamos que afrontar en vez de temer, porque, en definitiva, los otros (los migrantes en este caso) mueren en nuestro nombre.

“Where was the body found?
Who found the dead body?
Was the dead body dead when found?
How was the dead body found?

Who was the dead body? …” Death, Harold Pinter (1953).

El teatro Línea de Sombra tiene previstas actuaciones en París, en el Théâtre Monfort, a finales de noviembre, y suele presentar sus creaciones en giras por todo el mundo.

Martine MELEBECK