Flechazos del último FestCeal

Puente 127(2007)

Del 3 al 22 de noviembre pasado, decidí, como todos los años, instalar mi comedor, mi despacho y casi mi cama en Flagey. ¿Por qué ? Porque era la XIV edición del Festival de cine de España y América latina.
No pude ver todas la películas y tampoco pretendo hablar de todas las que he visto, pero me gustaría destacar algunos de los flechazos que tuve en la edición de este año.

Uno de ellos fue la película Un franco, catorce pesetas de Carlos Iglesia. Es una película dedicada a todos los emigrantes españoles de los años 60. Seguimos con la cámara a dos madrileños que lo dejan todo en la capital española para encontrar trabajo y fortuna en Suiza. Se narra esta historia de amor, familia y raíces con sencillez, ternura, sentido de humor, emoción, delicadeza… ¿Cómo olvidar las escenas de la merienda en el tren, del paso de la frontera o de la primera noche temblando de frío SOBRE el colchón de plumas?
Esta película fue premiada por el público del FestCeal.

Otro flechazo fue Volando voy. Primero, y aquí habla la profesora de español, porque se entienden perfectamente los diálogos, hasta los alumnos de nivel intermedio podrían entenderla. También me ha interesado por un aspecto cultural típico de España : Los Reyes.
Por fin, aunque sea una película muy lineal, me gustó la historia real de este chico de 9 años que sólo se siente vivo al volante de un coche y con su pandilla de golfos. No es ninguna película excepcional, pero tiene encanto el destino de este adolescente malo, casi un caso perdido, que acaba, gracias a la confianza de un educador, siendo piloto profesional e instructor de policía.
Esta película recibió del jurado del FesCeal el premio de mejor película española en competición.

Otra película atractiva es la de Camarón. Si os gusta el flamenco, si queréis conocer la vida tormentosa del mejor artista gitano, os aconsejo que veáis esta obra. Hay que destacar el talento de Oscar Jaenada, un Camarón más auténtico…
No obstante, tengo que hacer una advertencia : es una película muy interesante y agradable, pero difícil de entender desde el punto de vista lingüistico y también a veces el socio-cultural.

Por fin, la película que más me impactó es Lobo, otra peli basada en hechos reales. Cuenta la bajada a los infiernos de Mikel Lejarza, ciudadano vasco al que, en 1973, le propusieron ser agente de los servicios secretos, inflitrarse en la E.T.A. y descubrir a su “cabeza”. Bajo el apodo de “Lobo” logra ganarse la confianza de los etarras más radicales hasta llegar a la madriguera del jefe más poderoso, cuyo papel está interpretado por Patrick Bruel.
Gracias al “Lobo” caerán muchos activistas, pero, por su propia seguridad, se vio obligado a cambiar de identidad y de aspecto físico. El verdadero Mikel Lejarza todavía está vivo con otra identidad, pero sigue siendo buscado por E.T.A. que, desde 1975, no le perdona su “traición” y le reserva una bala para acabar con su vida. Es una película impresionante, llena de suspense. Desde el principio, se tiembla por Mikel, metido en una situación poco cómoda, obligado a callar su oficio a su propia mujer (ella no sabrá nada de los actos heroicos de su esposo hasta el final y siempre lo consideró como un terrorista), abandonado por los servicios para los que trabaja… El éxito de la película viene en parte del arte de los protagonistas y sobre todo de Eduardo Noriega (ya visto en Tesis, Nadie conoce a nadie, El Método, Abre los ojos, Alatriste), el cual sostiene la trama hasta el final. Mención especial también para Patrick Bruel cuyo castellano sorprende por su calidad y fluidez.
Lobo es una película que hay que ver porque presenta otra mirada sobre la E.T.A. y sobre la España del final de la dictadura.

Por fin, mi último sombrerazo se lo dedicó otra vez al equipo de “intercommunication” que, a pesar de las dificultades, sigue año tras año preparando un festival de calidad e interés, tendiendo cada vez más lazos con el mundo de los docentes al que pertenecemos. Gracias y hasta el año próximo para la XV edición.

Viviane VERNIMMEN