Más de cuatro décadas enseñando español

Este verano del año 2020 tan particular, me jubilo después de 42 años dedicados a la enseñanza del español a adultos.

Todo empezó en 1973 cuando acabé la secundaria y tuve que elegir a qué profesión dedicarme. Quería enseñar la lengua inglesa que me gustaba mucho pero, como vivía en una pequeña ciudad de Walonia, mis conocimientos del néerlandés y del alemán no me permitían matricularme en la facultad de lenguas germánicas de la universidad, y tuve que orientarme hacia una escuela de traductores-intérpretes, donde era posible mezclar una lengua germánica con una románica. Elegí la lengua española que parecía lengua de futuro. Así que estudié el español porque me gustaba el inglés…

Cuando empecé la carrera en el Instituto Cooremans de Bruselas, no sabía ni papa de español, como la mayoría de mis compañeros de estudios. Y tuvimos que estudiar esta lengua en casi tres meses, de modo intensivo, diez horas a la semana. Tuvimos la suerte de tener una profesora exigente que no sólo nos enseñó la lengua, sino que nos dio también el gusto y el interés por las culturas de España. Tanto que, como mis compañeros, presenté mi tesis de fin de estudios en español.

Terminé mis estudios cuatro años más tarde y al año siguiente me matriculé en las clases del CERIA adonde acudía cada sábado para obtener el Certificado de Aptitudes Pedagógicas.

Entretanto había encontrado un puesto de profesora de español, en la escuela nocturna de promoción social de Jette (Bruselas). En aquella época, la mayoría de los estudiantes de las escuelas nocturnas eran personas jubiladas que tenían un piso o una casa en España ; así que mis primeros estudiantes me dieron la impresión de estar dando clase… ¡a mis abuelos !

El método que me impuso la escuela era «Pueblo », un libro que ahora parece muy anticuado con sus textos y fotos de la España de los sesenta, y « Vida y diálogos de España », un método audiovisual para que los estudiantes estuvieran en contacto con la lengua oral. En esa época, el estudio de una lengua extranjera se basaba en parte en traducciones, lo que ahora sería impensable.

Cuando vuelvo la mirada hacia atrás me doy cuenta de cuánto ha cambiado el modo de enseñar español, porque poco a poco, a medida que pasaban los años, se publicaron nuevos métodos, entre los cuales usé « Español 2000 », muy bueno para la gramática, « Para empezar », « Gente », que me decepcionó, « Ven », « Español en marcha » y terminé mi carrera con « Prisma » que me gusta mucho por proponer buenos ejercicios de comprensión auditiva.

En el verano 1993 los profesores belgas tuvimos la oportunidad de participar en un curso para profesores de español como lengua extranjera, organizado en Gijón (Asturias) por el Instituto Cervantes. Allí conocí a algunos miembros de la junta directiva de la SBPE, y me di cuenta de que no estaba sola en mi profesión ; por entonces, los profesores de promoción social no teníamos contacto con colegas de otras escuelas  y hasta la década de los 90 la Consejería de Educación de la Embajada de España no empezó a organizar encuentros y seminarios para los profesores de español en Bélgica.

Gracias a esta Consejería, obtuve también becas para seguir cursos de verano en Santander y Salamanca.

Un segundo encuentro con el equipo de la SBPE en Barcelona en 1996 me convenció a dedicarme a la promoción y defensa de la enseñanza del español en Bélgica y entré en la junta directiva en 1998. Luego fui presidenta de la misma asociación durante diez años y sigo y seguiré activa en ella.

Como presidenta de la SBPE tuve la suerte de ser representante de la asociación en la FIAPE (Federación  Internacional de Asociaciones de Profesores de Español), lo que me dio la oportunidad de conocer a profesores de todas partes del mundo.

Para terminar este recorrido, quisiera añadir que enseñar en promoción social me enriqueció enormemente porque el público es muy interesante. Es bastante exigente, pide mucho del profesor y siempre he considerado que son personas que tienen conocimientos diferentes a los míos, lo que me ha permitido tener buenas relaciones con mis estudiantes.

Mireille Verdière