Lecturas de confinamiento

Puente 176 (junio 2020)

Durante estos extraños tiempos del confinamiento, he leído mucho más de lo habitual. Un poco de todo pero, desgraciadamente, nada escrito en lengua castellana, ¡a falta de municiones!

En cambio, las dos lecturas que presento aquí sí que están ambientadas en el mundo hispanohablante: en la España franquista y en el Perú respectivamente.

Je peux me passer de l’aube, Isabelle Alonso. Editions Héloïse d’Ormesson, 2017.

Isabelle Alonso es hija de refugiados políticos españoles, vive en Francia y escribe en francés. Sus dos últimas novelas (Je mourrai une autre fois, 2016 y esta) recorren la historia de la España del siglo 20 herida por el golpe de Estado franquista y la guerra civil.

Ángel (Gelin), con 15 años, dejó  a su familia en Valencia en 1938 para unirse al Ejército Republicano. No volverá a ver a su padre, fallecido poco después, en medio de una gran tristeza. Al final de la guerra, Gelin permanecerá  detenido un año en diferentes campos de prisioneros de Francia y del norte de España. Después de su liberación, vuelve a Madrid, donde sobrevive a una parte de su familia. Pero su objetivo es volver a Valencia,  al lado de uno de sus hermanos. Los dos encuentran un trabajo en la fábrica de Don Enrique, un dueño correcto. Gracias a esa labor, la familia puede juntarse con ellos en Valencia. Con dificultad para encontrar alojamiento y comida, la miseria acecha y sobre todo la falta la libertad. Fachas, curas y monjas reinan en su mundo, cada vez más reducido. Ángel es impaciente. Querría actuar, hacer algo para recobrar la dignidad. Conoce a algunos chicos que forman parte de una red clandestina… pero  tiene que hacer la mili…

Una novela bien escrita y viva, gracias a sus abundantes diálogos llenos de buen humor y alegría, con mucha preocupación por la realidad histórica y por  el compromiso ideológico. Humanidad, solidaridad, amistad son las palabras claves que tejen el hilo narrativo.

L’hirondelle des Andes de Michel Torrekens. Zellige, 2019.

Paulina lo dejó todo, Bruselas, su profesión, su hermano y su hermana y se marcha para el Perú en busca de su madre . Hélène  también había dejado a su familia para dedicarse allí a una misión humanitaria: como enfermera, intentaba cuidar a los que lo necesitaban en aquel país tan atormentado por los conflictos, las guerrillas y asolado por la miseria.

Según recortes de una prensa local mal informada, “Helena” había desaparecido  aquella  noche en la que unos hombres armados irrumpieron en el pueblo minero.

Lo que va a descubrir Pauline, durante sus investigaciones en el lugar, es otra cosa…

¿Una ficción de introspección psicológica con fondo político social?  Sí,  en efecto, lo que se cuenta sucedió en la época del terror en el Perú donde reinaban el caos, la inseguridad y la falta de libertades.

Sin embargo, Michel Torrekens quiere sobre todo reflexionar con sus personajes en la búsqueda de identidad: observar la relación madre/hija; dibujar las emociones personales y sentimentales de una mujer joven que a la vez teme y anhela.

El relato nos ofrece algunas bellas descripciones de Lima, Cuzco, Machu Picchu gracias a  un léxico evocador, preciso, salpicado de sabrosos términos y expresiones en castellano. Abundan los diálogos, muy naturales, que dan vida y cuerpo a lo que así parece ser una realidad bien documentada.

Martine Melebeck