Testimonios desde el confinamiento

Puente 176 (junio 2020)

En esta extraña temporada ha habido momentos especialmente entrañables.

Uno de ellos: cuando llevábamos ya unos días confinados, en el Instituto Cervantes los profes nos pusimos de acuerdo y, gracias a la buena voluntad de un compañero especialmente preparado para ello, logramos hacer un video grabándonos desde nuestras casas «cantando» la versión de la canción de Marisol «Tengo el corazón contento» 😊. ¡Cada uno a su estilo, a su manera, con su arte!

Nos divertimos mucho construyendo esto todos juntos  ¡y tuvimos un gran éxito en las redes sociales!

Un abrazo

Diana Krenn, Jefa de estudios, Instituto Cervantes de Bruselas

Como sabes, me encanta enseñar, estoy enamorada de mis alumnos y cuando empezó el confinamiento, me informé.  Una semana antes de encerrarnos, yo estaba en casa por una tos que me impedía hablar.  Mis alumnos estaban preocupados :  tenían una profesora con tos que había estado en Madrid cuando los primeros pacientes fueron acogidos en la UCI.  (Mi problema es de toda la vida, o sea que sé que no es el COVID.) Pero sí que el confinamiento me pilló después de una semana de baja.  Y me lancé a la aventura.  Doy clases con Zoom y Praatbox.  Casi todos los alumnos asisten al curso y  les encantan los encuentros.  Hemos aprendido mucho vocabulario nuevo, claro está :   cononcimos a los balconzis, a los covidiotas,   sabemos qué son las EPI,  nos enamoramos de  las plantas ruderales y puede que compremos zuecos porque un alcalde de un municipio en los Picos de Europa recomienda este calzado para protegernos del coronavirus.  Lo pasamos bomba detrás de la pantalla, para ser sinceros.  Nadie se queja.  Hace diez años esta pandemia hubiera sido otro cantar.  Hoy, por ejemplo, me he reunido con un grupo de unos diez alumnos. Y dos alumnas han seguido la clase en su jardín,  Muy felices.   Claro que añoramos los buenos tiempos de antaño, con los abrazos y la copita de cava para brindar en los días de cumpleaños, pero seguimos aprendiendo.  Y doy gracias a todos los ingenieros que dedican su tiempo al desarrollo de las tecnologías que descubrimos en los tiempos que corren.  Son la leche (sic).   ¿Cómo enseño?  Con un powerpoint.   Empezamos con un poco de humor (leemos chistes en voz alta,  comentamos cartoons), corregimos los deberes (ejercicios de gramática y de  vocabulario que todo el mundo prepara. Vídeos que resumen o que comentan, artículos que leen, canciones que escuchan, etc.)  Y  trabajamos  sobre un tema basado en  la actualidad .

Lieve Cools, CVO Kempen

El confinamiento en Lovaina

En un par de días empezaré mi octava semana confinada. Aunque en Bélgica está permitido salir y no hay las restricciones que se impusieron en España, yo he limitado mucho mis salidas. He ido a hacer la compra una vez a la semana y poco más. En siete semanas he dado tres largos paseos y los cortos se pueden contar con los dedos de una mano. ¿De qué manera ha cambiado mi vida en estos días? En primer lugar me considero muy afortunada por poder seguir desempeñando mi trabajo desde casa y agradezco a todos los trabajadores esenciales en hospitales, residencias de ancianos, supermercados, etc. que sí han tenido que salir de sus casas para hacer su trabajo. En mi escuela, el CLT de Lovaina, hemos pasado de dar clases presenciales un viernes a dar clases online el lunes siguiente. Todo ha sido muy rápido y la adaptación a las nuevas circunstancias me ha sorprendido para bien. Para los estudiantes hubo muchos momentos en los que la clase de español no solo era ese ratito para aprender y hablar sino también y sobre todo esos minutos en los que podían ver y comentar sus cosas con personas conocidas. Necesitaban ese momento de cercanía, ahora que tenemos que estar distanciados. Yo he usado Zoom a pesar de ciertas reticencias iniciales respecto a la seguridad. Estoy muy contenta con las posibilidades que ofrece, como trabajar en grupos, compartir documentos con los estudiantes, grabar sesiones … . No es lo mismo que estar en clase, por supuesto, pero es mejor que no tener nada. Dar clase online tiene muchas ventajas: no tienes que volver a casa a las diez de la noche, no hay que salir antes de clase para coger el autobús, no hay contagios posibles y puedes participar desde cualquier sitio, ya sea tu jardín o la habitación de un hospital. Aprovecho para mandar un beso al cielo para mi querida alumna Bernadette que pudo participar en las clases a pesar de su enfermedad.

Lo más duro, sin duda, es no poder estar con los estudiantes y no sentir su cercanía pero el fin justifica los medios. Y también constatar que, en este mundo lleno de pantallas, no todos están en las mismas condiciones y hay diferencias insalvables.

Pili Molina, CLT

Fue repentino el confinamiento, y de un día para otro perdimos contacto presencial con los alumnos. A mí personalmente no me fue muy difícil porque había dado clase a distancia durante muchos años, tenía experiencia con muchas herramientas y había trabajado mucho una web con muchos ejercicios con autocorrección. Pero me pesa la ausencia de la alegría de la clase.

Lo positivo: ya no se pierde dinero en los transportes, hay más formaciones accesibles en línea y uno tiene algo más de tiempo para formarse y para leer.

Hans Le Roy, CVO Semper