La fluidez como objetivo desde el comienzo del aprendizaje

Puente 171 (marzo 2019)

En el marco de la primera jornada de formación CON ACENTO ANDALUZ, organizada el pasado 17 de noviembre en el Instituto Cervantes de Bruselas por Extenda, María Teresa Alonso, profesora en la Facultad de Educación de la Universidad de Loyola Andalucía, nos habló de la fluidez en el aprendizaje de una lengua extranjera.

Introdujo su ponencia subrayando la importancia del oído en el aprendizaje. En efecto el oral predomina sobre el escrito y para aprender hay que escuchar primero porque sólo hablaremos bien un idioma si lo escuchamos. Así que hay que educar el oído porque somos sordos parciales en función de nuestra lengua materna (hay lenguas que tienen un gran abanico de sonidos y otras no, y esto influye en la competencia oral porque somos capaces de reproducir sólo los sonidos que hemos oído desde muy niños).

Partiendo del concepto que la lengua es viva, hay que estudiarla sin análisis previos ; una lengua no se construye con la gramática sino con el metalenguaje y hay que dejar de enseñar listas de vocabulario, aburridas tablas de gramática, textos sin conocer el tema con antelación y diálogos no naturales (hay que organizarlos alrededor de contenidos gramaticales).

Sin olvidar un punto muy importante : la motivación que es imprescindible.

Si uno considera que la fluidez es hablar sin miedo a equivocarse, hay que aprender a hablar, lo que es muy diferente de aprender a leer, escribir o comprender una lengua. Escribir es una actividad lenta (tenemos tiempo para reflexionar) y leer deja tiempo a pensar. Cuando escuchamos escogemos el sentido a pesar de no comprender todas las palabras. Pero cuando hablamos la destreza es rápida, hay que hablar automáticamente y entrenar a los alumnos a aprender sólo lo que es relevante porque hay que buscar resultados con un mínimo de esfuerzos (no olvidemos que en nuestra vida cotidiana usamos el 5% de una lengua).

La lengua es como la luz : está en todas partes y hay que hacerla visible.

Pero, ¿cómo ? Hay que practicarla utilizando las frases seleccionadas hasta que el alumno pueda usarlas con fluidez, porque aprender un idioma es aprender una destreza con horas de práctica. ¡No se estudia un idioma, se lo practica !

¿Qué estrategias existen para promover la fluidez ? Un montón de estrategias ayudan a la fluidez, como las rutinas, los bits de inteligencia, las canciones, las tarjetas con imágenes y el uso efectivo de la memoria.

Porque hablar es algo automático como caminar, y hay que usar el reflejo condicionado y la memoria asociada al significado y a la emoción.

En conclusión : tenemos que usar métodos activos y repetitivos.

Mireille Verdière