Caleidoscopio: reseña

Puente 163 (diciembre 2016)

Caleidoscopio resulta un nombre adecuado. No es un manual en el sentido clásico sino un conjunto de fragmentos de la realidad cultural y sociocultural del mundo hispánico y latinoamericano. Fragmentos que se reflejan el uno en el otro dentro de ese cilindro que construye la mente del aprendiente de una lengua extranjera al descubrir una cultura similar y, a la vez, distinta de la suya.

Algunos contenidos recogen lo que todo el mundo puede observar en España como quién paga la nota en un bar o el nombre del santo que determina la onomástica, contenidos que ya figuran en los manuales de aprendizaje del idioma para aprendientes de nivel básico (A) pero como lo explica el autor en la introducción, la explotación didáctica de aquellos contenidos compite a nivel de usuario competente (C). Llevan a una reflexión unas veces filosófica otras epistemológica otras histórica otras lingüística sobre el « choque » de las culturas.

La gestión ideológica del manual contribuye a construir una intercultura a la vez crítica y , al mismo tiempo, comprensiva. Desculpabiliza con gracia al locutor que domina mal la fonética o la gramática de la lengua explicándole cómo tras ello se esconde una visión del mundo. Fomenta el diálogo y el intercambio sobre conceptos como la gracia, la libertad o la felicidad.

Las muestras son fragmentos muy variados: periodísticos, literarios, televisivos o de internet, grabaciones radiofónicas o bien fragmentos escritos por el autor mismo, que conectan la clase con el mundo de hoy.

La gestión metodológica estimula recursos que permiten interactuar mediante el diálogo o la escritura , en pareja o en grupo . Una necesidad urgente en este mundo fragilizado que permite a la clase de lengua penetrar en el desafío de la ciudadania y a a nosotros profesores de idioma contribuir a construirla con nuestro público.

Como ya se habrán dado cuenta, espero a que salga el Caleidoscopio 2, evocándo quizás el pasado arabo-andaluz, que domina con maestría el profesor José Javier León, a quien me permito agradecer y felicitar por su labor docente.

Danièle Janssen, jubilada formadora e inspectora de profesores de lengua española