Trampas de las TIC explicadas a escépticos ingenuos

Puente 162 (septiembre 2016)

Las TIC a veces crean desafíos para los usuarios – pero ciertos usuarios no llegan a familiarizarse del todo y quieren guardar distancias. Otros sí se acercan, pero no quieren saber nada de las reglas del juego, o prefieren pretender que no hay tal cosa.

En este texto quiero distinguir entre estos tipos de escépticos. Están los que dicen “Las TIC no son para mí” – para los que no puedo hacer nada. Si se prefiere no jugar, se queda fuera dl juego. Y punto.

A continuación, quiero analizar un par de afirmaciones.

“Yo puedo vivir (y enseñar) muy bien sin las TIC “

Sí, es cierto. Lo importante es la vida real, fuera de las pantallas, fuera de los teclados.

Pero no. Las TIC son un apoyo fundamental al aprendizaje y por lo tanto necesitan tener un lugar en la enseñanza. Prescindir de las TIC implicaría prescindir de herramientas de colaboración y del acceso a información cultural de primera mano, a documentos audiovisuales verdaderamente audiovisuales. Y quitaría un elemento importante de la motivación intrínseca de los alumnos. Pero también: si es cierto que el mundo real es sin las TIC, también es cierto que el mundo real es el mundo fuera del aula de ELE…

“No uso las TIC porque no todo el mundo tiene ordenador”

Sí, es cierto. No todo el mundo tiene ordenador, tableta, teléfono inteligente.

Pero no. No es ningún motivo para no usarlos con los que sí tienen.

Pero no. No todo el mundo tiene coche – y a nadie se le ocurriría que hacer la reunión a tal hora en tal sitio podría ser injusto porque algunos podrían no tener coche o ganas de usarlo.

Pero no. Tampoco todo el mundo tiene ganas de hacer la actividad de clase que nos disponemos a realizar. Y sin embargo, seguimos los profesores con nuestras actividades, nuestro plan de estudio y tantas otras cosas nuestras más que decidimos solo nosotros sin ver si todo el mundo tiene acceso a los ingredientes necesarios.

Las TIC quitan atención

Sí, es cierto – con un móvil conectado en mano se puede consultar Facebook. Como puede quitar atención el ruido que hace una hoja de papel, un bolígrafo que cae, un coche que pasa, un avión que sobrevuela, algo que dice el propio profesor. Como cualquier bolígrafo con cualquier hoja de papel puede dar lugar a una carta de amor, a un dibujo.

No hay ninguna manera de obligar a alguien que no ponga la atención en otras cosas que ‘mis divinas palabras’ que son tan importantes que cualquier cosa en el mundo lo es fatalmente menos….

No se trata de monopolizar o secuestrar la atención de cada instante. Se trata de crear un ambiente de trabajo en el que la lengua sea algo vivo, en el que los alumnos tengan ganas de aprender y de hacer las actividades gustosamente, en la medida de lo posible.

Dejar que se use un solo login para todos los usuarios

Sí, es muy práctico crear un solo login para todos, y logo pasarse la contraseña.

Pero no. En algún momento querrás quitar el acceso a uno (un alumno que se fue, un compañero de trabajo que ya no es compañero de trabajo, …) y no podrás hacerlo. En algún momento la valiosa contraseña se difunde fuera, y no hay ninguna manera de prevenirlo – ni siquiera de saberlo.

Dar acceso de escritura a todos

Sí, es práctico. Damos acceso a todos los documentos a todos los que los necesiten.

Pero no. Hay que diferenciar entre derecho de lectura y derecho de escritura. Hay documentos (preferentemente carpetas) que ciertos compañeros de trabajo deben poder editar. Los otros no – solo los pueden consultar. Si no, nadie es responsable de nada. El compañero de trabajo A deshace el trabajo que ha hecho el compañero de trabajo B que a su vez se enfada. El compañero de trabajo C ha borrado (por torpeza o malicia, no importa) una parte de los archivos, o los ha sustituido por un documento blanco. Al compañero de trabajo D un virus le ha dañada los archivos – y desde luego ese virus afectará a todos los archivos de todos los compañeros. Al compañero de trabajo E le robaron la contraseña y alguien en el mundo tiene acceso a todo. Etcétera.

La web pega

Sí, es muy emocionante ver noticias de amigos en Facebook. Colgar fotos para que tus amigos sepan tus hazañas. Constituir un grupo de aprendices en Facebook que al fin y al cabo es el sitio que más visitan, cada uno con su propia contraseña, y con su propio círculo de amigos.

Pero no. Algo que se publicó en Facebook por ese mero hecho inicia un viaje imprevisible e imposible de parar. Nunca jamás se podrá quitar de la faz de la tierra esa foto de bebé que tanto reprochará tu hijo y que puede convertirlo en el hazmerreír de sus amiguitos de la escuela o de sus compañeros de trabajo. Nunca jamás tu alumno podrá quitar esos mensajes en un español muy pero que muy aproximativo que pueden dañar su reputación internacional.

Mandar documentos por correo

Sí, es muy fácil. Necesito este documento en mi casa – o desde cualquier sitio. Y me lo mando por correo, de modo que está en mi buzón. O en el buzón de mi compañero de trabajo.

Pero no. El correo no es un disco externo ni depósito de archivo – Onedrive y Dropbox sí lo son, el correo no. Imaginemos:

  • Vuelves a casa. Buscas en tu buzón el archivo en cuestión, y sigues trabajando. Dos días después te das cuenta de que la versión con la que empezaste a trabajar no era la última versión. Se perdió tu trabajo.
  • Un compañero de trabajo trabaja en la versión que le mandaste. Mientras tanto tú también trabajas en tu copia. Ahora hay tres versiones, y se perdió tu trabajo tanto como el de tu compañero de trabajo.

Falsas promesas

Sí, hay que aprovechar las buenas ocasiones cuando se presentan.

Pero no. “If it’s too good to be true, it isn’t”. No, no ganaste esos millones en la lotería en la que no participaste. Es una manera de hacer pincharte en un enlace lleno de virus o ransomware. Igual ese documento supuestamente escaneado o esa factura supuestamente sin pagar. No hay ningún príncipe nigeriano u otro que necesita una mano para alcanzar su herencia. Es una estafa.

Pero no. Ese enlace que dice ‘unsubscribe’ debajo de correo indeseable (diplomas que comprar, medicamentos, …) no hará desaparecer esos mensajes. Solo te hará llegar más – porque acabas de confirmar tu dirección que a partir de ahí se puede vender a granel.

Software maravilloso

Sí, hay software maravilloso para todo.

Pero no. Algunos no son de fiar. Limpiadores de registro, que siempre son una estafa que tan solo puede dañar Windows. Chrome, el navegador sin ningún tipo de protección. Flash, que tiene un sinfín de brechas de seguridad, y otros más con cada actualización. Java Virtual Machine, que con cada una de sus actualizaciones frecuentes instala programas malintencionados. Norton, que tantos estragos causa en una parte importante del parque informático.

Es cierto que la confianza es algo intuitivo. Una marca que conocemos de toda la vida puede perder nuestra confianza por un detalle – un anuncio, una noticia, cualquier cosa. Y por otra parte nos confiamos ciegamente en un contacto nuevo de Facebook que ni siquiera puede tener existencia real.

Mi experiencia personal – la única que tengo – me ha enseñada no fiarme nunca de Chrome, Norton, Flash o Java. Y nunca más me fiaré de ellos.

“No entiendo”

Sí, a veces uno no entiende lo que le dice el técnico. Y tiene el derecho de pedir explicaciones.

Pero no. Si no puedes reproducir ese mensaje de error tan incomprensible, nadie te podrá ayudar. Porque nadie otro en el mundo puede ver tu pantalla en el momento en el que produce el error. Y nadie tiene bola de cristal para poder adivinar la información a la que tú sí tienes acceso – y que decides esconder.

Pero no. En un momento dado, no hay más explicaciones que se pueden dar. La ventaja del médico y del mecánico de taller es que en un momento dado no se les exige más explicaciones. Las cosas son como son, y está. Para poner otro tipo de ejemplo: la palabra MESA es femenina porque sí. Sin más explicaciones. Porque el mundo es así.

Usar una única contraseña para todo

Sí, es muy práctico. Entras en un servicio nuevo, y sin complicarte la vida, ya tienes la contraseña preparada. Con la seguridad de no olvidarla, porque es la de siempre.

Pero no. Si tu contraseña se llega a saber por el motivo que sea –

Es más. Muy pocos usuarios saben lo poco tiempo que costaría a un programa malintencionado adivinar la contraseña. Invito al usuario inquieto a que visite www.passwordmeter.com y www.howsecureismypassword.com.  

Hans Le Roy