Las trece rosas

Puente 115(2003)

Jesús FERRERO, Las trece rosas,

Siruela, Madrid, 2003.

[Reme y Elvira] Estaban en la prisión de Ventas el tres de agosto de mil novecientos treinta y nueve, cuando regresaron del juzgado las trece menores.[…] de nada sirvieron las firmas que recogieron las madres de Las Trece Rosas ni los suplicatorios que escribieron solicitando clemencia (Dulce Chacón, La voz dormida, p. 197).

Las Trece Rosas referenciadas muy episódicamente en la novela de Dulce Chacón se convierten en el nudo argumental de la novela de Jesús Ferrero.

El cinco de agosto de 1939, o sea dos días después de la sentencia, fueron ejecutadas 56 personas, entre ellas 13 muchachas casi todas menores de edad. Tenían que ser 15 pero dos se libraron de la sentencia, una por un error administrativo y la otra por tener sólo 15 años. Oficialmente, aquellas mujeres fueron detenidas y ejecutadas por « intento de reconstruir las Juventudes Socialistas Unificadas » y por « intento de atracar una tienda de ultramarinos ». Pero parece que la verdadera razón fue en represalia del asesinato de un comandante y de su hija por dos milicianos.. Es el punto de vista que comparte Jesús Ferrero. La manera muy arbitraria con la cual eligen a los rehenes apoya ese punto de vista. En la novela, uno de los milicianos , Julián, es el novio de la hermana de una de las prisioneras y, por lo tanto, « responsable » de lo ocurrido.

En la cárcel, una de las presas escribió un poema que dio lugar a la leyenda de las trece rosas. Tal como Dulce Chacón, Jesús Ferrero investigó para extraer la realidad de la leyenda y novelarla.

La novela está compuesta como una obra musical. Se abre con un preludio, titulado Preludio con saxofón y se cierra con un epílogo en el cual se alude a la KV 331 de Mozart. Entre preludio y epílogo, la novela se divide en cuatro partes (partituras) de 7 breves capítulos cada una, (con excepción de la última que consta de 6) en los cuales se oyen las voces de las presas como en un canto coral, comentadas en tercera persona, sea por un narrador omnisciente, sea por lo que percibe el loco Damián desde su ventana del manicomio situado enfrente de la prisión, quien, en su locura, al ver todos los días la maniobra de los camiones que llevan a los sentenciados al paredón, se imagina presenciando una película : Si, aquello era una película, y para Damián no podía ser otra cosa, ¿ qué sentido tenía repetir todos los días la misma escena ? (p.15)

Las dos primeras partes nos sitúan en un antes y nos cuentan algo de las chicas (una es minusválida, otra es algo retrasada mental), de sus sueños, sus amores, de las circunstancias en las cuales fueron detenidas (una se presentó en la policía por su propia voluntad, aconsejada por su padre, funcionario de policía) y de su vida en la cárcel ; las dos últimas cuentan su viaje hacia el paredón, su fusilamiento y las consecuencias sobre los familiares.

Alrededorde las trece chicas, aparecen sus familiares ; algunas madres se volvieron locas ; otras no fueron avisadas de la muerte de su hija. También están algunos policías cuyas razones de detener y molestar a las chicas son dictadas por motivos más personales que políticos; tal como el apodado El Pálido, que se fija en Ana porque se parece a su novia y fantasea con hacer con ella lo que no puede con su novia ; está Cardinal, el delator ; está Zulema, la funcionaria de prisiones atraída por la belleza de Ana e incluso está Franco, que firmó, quince días después de las ejecuciones, el « visto bueno » sin el cual las ejecuciones no habrían podido llevarse a cabo.

Una hermosa novela, rigurosamente construída,en la cual, la ingenuidad y la inocencia ponen aún más de relieve la estupidez y la maldad de hombres obscuros e insignificantes a quienes un régimen dictatorial ha entregado una ínfimapartícula de poder.

Rodolphe STEMBERT