La voz dormida

Puente 115(2003)

La voz dormida, Alfaguara, Madrid, 2002.

Hasta ahora, los héroes de las novelas de la guerra civil eran varones. Cuando aparecían mujeres, su papel solía encerrarse en papeles secundarios. La singularidad de la novela de Dulce Chacón consiste, precisamente, en hacer de las mujeres las protagonistas y las heroínas – a pesar suyo – de un acontecimiento trágico de la contienda. En la contraportada de la novela, la autora escribe: « La historia silenciada de las mujeres que perdieron la guerra ». En efecto, el papel heroico pertenece a mujeres, lo que nos permite decir que es, tal vez, la primera novela de mujeres en la temática de la guerra civil y, además, una novela escrita por una mujer.

Desde el punto de vista del tratamiento, la novela se inscribe  en la línea novelesca, muy explotada ahora en España, que va mezclando ficción y realidad, como Los soldados de Salamina de Javier Cercas o Sefarad , de Antonio Muñoz Molina.

En una entrevista, Dulce Chacón cuenta la génesis de su novela : « Yo había oído la historia de una mujer que estaba embarazada cuando acabó la guerra, la condenaron a muerte y esperaron a que naciera el hijo para fusilarla. Esa historia me impresionó muchísimo y empecé a rastrearla, y al rastrear esa historia me encontré con muchas otras que eran, a lo mejor no tan dramáticas, pero muy bárbaras también. Tenía hace mucho tiempo ganas de contar la historia que no me han contado a mí, la historia de los perdedores de la guerra civil española. Pero es una novela, he tomado parte de la realidad de sus vidas para darles carne y hueso a los personajes de mi novela ». La lista de agradacimientos que concluye el libro acaba de esclarecer  la génesis de la obra.

Se trata de la historia de unas mujeres encarceladas en la cárcel de Las Ventas en Madrid. Se organiza alrededor de unos personajes. Allá está Hortensia que fue miliciana durante la guerra. Desde la primera línea, el lector está al tanto de su destino : « la mujer que iba a morir se llamaba Hortensia ». Está embarazada y la justicia militar, en su extrema bondad, espera que dé a luz para fusilarla. Se pasa los días escribiendo en un cuaderno azul ; está Elvira que logrará escaparse de una manera estrambótica para incorporarse a la guerrilla ; Tomasa que se encontrará en una celda de aislamiento por enfrentarse con Mercedes, la funcionaria de prisiones que prentende hacerse la buena con las prisioneras. Hay momentos de desesperación, otros de rebeldía e incluso, ataques de risa. Pero sobre todo hay muestras de la solidaridad que reina entre las presas o entre ellas y sus compañeros de la clandestinidad (aprovechan el taller de costura para confeccionar ropas para los guerrilleros).

Fuera de la prisión están los familiares de las prisioneras que tampoco están exentas de humillaciones, si quieren conseguir unos escasos momentos con las presas. Entre ellos está Pepita, la hermana de Hortensia, que se hará cargo de su hija después del fusiliamiento. Según va avanzando en la novela, Pepita se convertirá en el personaje central.  No tenía ninguna conciencia política pero a fuerza de sufrir los acontecimientos, y a pesar suyo, irá paulatinamente involucrándose en lo político y hasta en la lucha clandestina después de enamorarse de un guerrillero. « El personaje de Pepita está inspirado en una persona real que vive en Burgos y que tenía a su marido preso en Burgos. Estuvo 17 años visitándole todos los años ahorrando sus pesadillas. Ella participó como enlace de la guerrilla sin tener conciencia política, llevaba mensajes desde Burgos a los guerrilleros  de los montes de Córdoba. » (Entrevista con Dulce Chacón). Está Don Fernando, el patrón de Pepita, un médico que prefirió una carrera de modesto funcionario a seguir trabajando con un régimen que no correspondía con lo que le dictaba su conciencia.y que, por ayudar a Pepita y salir de apuros, se encontrará forzado a reanudar su profesión. Hay también algunos personajes secundarios, como don Javier, el abuelo de Elvira ; la mujer que llevaba veinte años soñando con tener un niño y a quien llega la menopausia dos meses antes de salir de la cárcel ; la mujer que no reconoce a sus hijas cuando vienen a visitarla ; y todos los anónimos, venidos a veces de muy lejos y que ahorraron durante un año para hacer cola delante del penal pendientes de la buena – o mejor dicho la mala – voluntad de las funcionarias de prisiones.  Todos estos personajes de segundo plano contribuyen a dar un tono muy conmovedor a la novela.

Desde el punto de vista de la construcción, La voz dormida es una novela coral dividida en tres partes; cada una se termina con la copia de un parte oficial. (El parte del día 1 de abril del 39 que oficializa el fin de la guerra, el parte del Consejo que condena a muerte a Hortensia,  el parte del 20 de julio de 1963 – o sea 24 años después – , que condena a Paulino, el novio de Pepita al exilio a Córdoba). Cada parte está compuesta por breves capítulos, bien estructurados, con un dominio perfecto de los diálogos .

En pocas palabras, una novela conmovedora, que nos hace descubrir un aspecto silenciado de la historia reciente de España,  la pequeña historia, claro, pero la que fue el pan cotidiano de una muchedumbre anónima de gente sencilla, una novela que se lee de un tirón y que se vuelve a leer.

Rodolphe STEMBERT