Reseña: Niñas feroces

Puente 151 (2012)

Lorenzo SILVA, Niños feroces, Destino, 2011, reed. Booket, 2012, 398 pág., 8,95 €

Lorenzo Silva, al igual que Pérez-Reverte, es un autor tachado de « escritor profesional » por algunos críticos, e incluso por ciertos autores, envidiosos de su éxito. Ello no impide que tanto Lorenzo Silva como Pérez-Reverte sean excelentes escritores que saben estructurar un texto, emplear una lengua ejemplar y captar un amplio abanico de lectores.

Se dio a conocer con La flaqueza del bolchevique en 1997, una novela de suspense, llena de humor. En otras dos novelas, puso en escena la guerra del Rif (En nombre de los nuestros y Carta blanca).

Pero las más conocidas tal vez sean las que cuentan las investigaciones criminales llevadas por Victoria Chamorro y el sargento Bevilacqua, una pareja de guardias civiles. Constan ya de siete volúmenes (el último, La marca del meridiano acaba de parecer)

Niños feroces está a medio camino entre la novela histórica y la novela metaliteraria.

En lo que se refiere a lo metaliterario, marca la pauta a partir de las primeras líneas : « Soy un hombre que habla a través de otro hombre que habla a través de otro hombre que habla a través de otro hombre. » En efecto, hay tres narradores : un escritor, profesor en un taller de escritura, Lázaro, su alumno aprendiz de escritor con dificultad para escribir más de doce folios, y Jorge, un excombatiente de la División azul. El profesor va a animar a su alumno a escribir la historia de Jorge precisamente, dándole consejos y prestándole libros, en particular libros de Jorge Semprún, Walter Benjamín, Gunter Grass, Jonathan Littell,… En resumidas cuentas, estamos ante una novela en marcha.

En cuanto a la vertiente histórica, cuenta las peripecias de los jóvenes falangistas empapados de la ideología de José Antonio Primo de Rivera, « los niños feroces » que se alistaron en la División azul en 1941. Entre ellos está Jorge, hijo de un comandante del ejército republicano asesinado por los suyos y de una madre conservadora. Desde luego sus motivaciones son diversas : personales (la muerte de su padre), ideológicas (el odio al comunismo) y emocionales (la solemnidad de las arengas, el uniforme,…)

En trasfondo se desvela la estrategia de Franco, quien en una primera fase ve en la División azul una oportunidad de agradecer a Hitler su ayuda en la guerra civil sin meterse en la guerra mundial y una manera de desembarazarse de los falangistas y de algunos militares entorpecedores ; y, en una segunda fase, al enterarse de que los aliados iban a ganar la guerra, olvidarse de aquellos combatientes.

En 1943, al regresar a España y darse cuenta de que se encontraban con que eran una visita inoportuna, el feo recordatorio de unos días de fiebre que ahora convenía olvidar (p. 231), asqueado por el oportunismo y las ambiciones vigentes, Jorge, retorna a Alemania a defender Berlín con el uniforme de la Waffen-SS.

A lo largo de los cuatro años que Jorge pasó en las filas de la División azul, estuvo en el frente de Leningrado y participó en la batalla De Krasny Bor, lo que da lugar a algunas páginas de antología. También formó parte de la brigada SS La Wallonie de Léon Degrelle, quien a falta de voluntarios vio con agrado la posibilidad de incorporar a los españoles con los que existía el viejo vínculo de los Tercios, en los que los súbditos del reino de Castilla y los del ducado de Borgoña habían sido compañeros de armas. (p. 289).

Al fin y al cabo Niños feroces, es un libro que expone la peligrosidad de las ideologías y sobre todo de sus líderes, que explotan las ingenuidad de sus seguidores destinados a ser carne de cañón ; también es un libro que pone de relieve lo absurdo de las guerras de las que sólo sacan partidos los poderosos.

La conclusión podría ser lo que escribe el narrador aprendiz de escritor : Tiendo a pensar que unos y otros, los hombres ambiciosos y los niños feroces son, en definitiva, dos de los más poderosos instrumentos del mal sobre la tierra, y que ninguno de ellos merece alabanza ni protagoniza epopeya digna de ser celebrada. (p. 384).

El libro está estructurado en fragmentos en los que los distintos narradores se expresan en primera o en tercera persona, en los que también hay entrevistas (¿ reales y/o ficticias ?) particularmente de excombatientes de Irak y de Afganistán, arengas falangistas muy bien conseguidas, citas de libros,…

Rodolphe STEMBERT