Entrevista al Sr. José Luján Castro

Puente 114(2003)

Entrevista al Sr. José Luján Castro, Consejero de Educación y Ciencia de la Embajada de España en Bélgica

Christine DEFOIN: ¿Cuál es el camino desde Madrid hasta Bruselas para llegar a ser Consejero de Educación para el Benelux?

José LUJAN CASTRO: Ya hace muchos años que estoy en contacto con la educación.

Siendo Inspector central del Ministerio de Educación en Madrid, residía permanente en España pero también viajaba mucho y conocía bien la situación de la enseñanza del español fuera de nuestro país y esto había hecho que me planteara la posibilidad de salir un tiempo al exterior. Así que el hecho de que me nombraran Consejero en el puesto del Benelux no significó un gran cambio en mi trabajo. Sin embrago, aunque ya conocía Bruselas, sí que significó un cambio de vida, eso sí.

CD: ¿Su vida en Bruselas respondió a lo que esperaba?

José LUJAN CASTRO: Bueno, no tenía expectativas claras. Normalmente dedico mucho tiempo al trabajo y aquí en Bruselas encontré una vida de calma y de tranquilidad. Por ejemplo, en Madrid, ir al Ministerio que está en el centro ya es una gran aventura y aquí mi trayecto se reducía a tomar el ascensor. ¡Eso ayuda mucho! Y por otra parte, de por sí Bruselas es una ciudad tranquila. Mi familia estaba aquí ocasionalmente. Mi esposa, que es profesora, se quedó un año que disfrutó de una licencia por estudios y he tenido también conmigo a dos de mis hijas.

CD: ¿La división del país en tres regiones de idiomas diferentes fue un problema?

José LUJAN CASTRO: No. Aquí en la Consejería este tema no ha sido nunca un problema ya que conocemos muy bien todos los trámites administrativos y a las personas que se ocupan de la enseñanza.

CD: ¿Qué ideas tenía sobre la enseñanza del español en Bélgica?

José LUJAN CASTRO: En cuanto a la enseñanza del español a los hijos de los españoles residentes en Bélgica, cuyo control es, cómo sabéis, una de las funciones de la Consejería os puedo responder que tenía unas ideas generales del trabajo realizado, conocía el programa que se llevaba a cabo, tenía conocimiento de las personas y de los resultados, aunque no en profundidad. También tenía buen conocimiento de cómo los profesores españoles realizaban la enseñanza, de cómo funcionaban las actividades en relación con la administración.

Sin embargo, no conocía muy bien la situación del profesorado belga que enseña el español en el Sistema Educativo de este país, no sabía que había tanto interés, ni conocía la metodología empleada en las clases belgas. Tampoco hoy podría deciros claramente cuál es ni cuáles son las diferencias didácticas entre los dos colectivos de profesores porque nuestro trabajo no es intervenir en la línea metodológica que sigue el profesorado del país sino ayudar al profesorado. Dar la ayuda que nos soliciten en cada caso, con independencia de la línea metodológica ya que cualquier método necesita recursos apropiados y creo que podemos ofrecer estos recursos.

CD: Durante sus seis años de estancia en Bélgica ¿ha crecido el interés hacia el español?

José LUJAN CASTRO: Puedo decir que ha crecido mucho. Existen unos indicadores de carácter objetivo. Por ejemplo, en la enseñanza secundaria belga hemos podido observar un mayor número de alumnos y sobre todo en “les Hautes Ecoles”.

CD: En el Instituto Cervantes también se imparten clases de español. ¿Cuál es la diferencia con las clases que se dan en la Consejería?

José LUJAN CASTRO: Inicialmente la enseñanza de la Consejería se dirigía a los hijos de los residentes españoles para facilitar el retorno a España de nuestros compatriotas que vivían en el extranjero. En el Instituto Cervantes la enseñanza se dirige a los ciudadanos belgas o no españoles que tienen interés por el aprendizaje del español. Nuestra manera de abordar la cuestión es diferente. Son objetivos y públicos distintos.

Tal y como nosotros tenemos montadas nuestras clases y en razón del público al que nos dirigimos, que como he dicho son los hijos de residentes españoles en Bélgica, somos la única institución española que hace esta función. Ahora bien, el posible retorno a España ha dejado de ser la finalidad de nuestros cursos, ahora se trata de más bien de fomentar el interés hacia el idioma y que nuestros alumnos puedan hablar con las personas de su familia que viven en España. Como se puede concluir, en el Instituto Cervantes tanto el alumnado como los procedimientos, el tiempo y la forma de trabajar son diferentes.

CD: Cuando llegó a Bruselas, imagino que tenía previstos unos objetivos de trabajo.

José LUJAN CASTRO: Sí. Pero al principio quería conocer la situación en la que se encontraba la Consejería. Así que primero me dediqué a conocer bien su funcionamiento. Hablé con todo el mundo. Llegué en septiembre Y no fijé mis objetivos hasta diciembre. En realidad mis centros de interés eran dos: el desarrollo de la enseñanza del español en la Consejería y la promoción del español en general.

En el ámbito de la enseñanza del español en la Consejería, es decir, la enseñanza a los alumnos hijos de residentes españoles, el proyecto fue la mejora de la enseñanza y de la calidad del profesorado de la Consejería. Primero, y durante dos años, para tener cifras e indicadores, hicimos un control permanente de los grupos que podían elegir su metodología y su forma de organizarse. Trabajamos por ejemplo sobre el número de alumnos en cada grupo para mejorar la eficacia de la enseñanza, sobre la manera de trabajar del profesorado ya que es un aspecto muy importante y que tiene tanta influencia en los resultados, también trabajamos sobre si el profesorado estaba en los mejores lugares, etc. Por ejemplo teníamos problemas con las aulas ya que, como sabéis, trabajamos en centros belgas y teníamos problemas de horarios, etc. Al final de los cinco años hemos logrado producir una planificación curricular de todas estas enseñanzas y esto verdaderamente muy importante. Hemos programado qué tenemos que hacer, cuándo y cuáles son los contenidos más adecuados para conseguir resultados… Dejamos un poco más libre la metodología para que cada cual trate de conseguir estos objetivos en la manera que mejor entienda. Hemos procurado también una serie de materiales apropiados. Gracias a todo esto y a la planificación sabremos que en una fecha determinada todos los maestros de la Consejería están enseñando lo mismo con objeto de lograr estas capacidades distintas que están función de las edades y de los niveles. Es el único modo de poder aprovechar toda la vitalidad de la enseñanza en equipo y es también uno de los procedimientos más adecuados para que los profesores se interesen y hablen de las mismas cosas en el mismo tiempo y dentro de las mismas coordenadas.

En cuanto a la promoción del español mi objetivo fue en principio conocer la realidad de la enseñanza del español en Bélgica porque teníamos algunos datos pero no estaban estructurados y no eran completos. Y lo hemos conseguido. Al final, hemos publicado este libro sobre la situación de la enseñanza del español en Bélgica que consideramos que es un trabajo realmente importante porque, si no comenzamos por conocer a las personas que están realizando la promoción del español, difícilmente podemos abordar ningún tipo de intervención. Por otra parte esas personas, los profesores, los inspectores, los hispanistas, están haciendo cosas y necesitan apoyos. Y el objetivo paralelo fue ponernos en contacto con todas estas personas y establecer con ellas una red de comunicación permanente. Para realizar ese proyecto era importante disponer de un medio de comunicación y así surgió la idea de crear la revista Mosaico.

CD: ¿Hay cosas que no consiguió y que ahora siente no haber realizado?

José LUJAN CASTRO: Hay varias cosas claro… Por ejemplo en el tema de la enseñanza del español de la Consejería hubiera querido implantar un centro con carácter permanente donde poder ofrecer clases para los residentes y también realizar otras actividades culturales. Y eso lo he intentado con el antiguo Consulado de España en Lieja que es una casa magnífica en el Boulevard de la Sauvenière pero no ha sido posible. También me hubiera gustado haber logrado un programa on-line que permitiera modificar y tener permanentemente actualizados todos los datos sobre la enseñanza del español en Bélgica, a través de los propios centros, facilitándoles el procedimiento de modificación. Así hubiéramos tenido actualizados al día el número de centros, de profesores, de alumnos, etc.

CD: Dos palabras a propósito de la SBPE. ¿Cuáles fueron sus relaciones con la asociación y cómo percibió el trabajo que estaba haciendo…?

José LUJAN CASTRO: La SBPE siempre ha sido un referente y ha estado presente en todas nuestras actividades. Al principio, la presencia de la SBPE me tranquilizaba porque me parecía un apoyo, un sostén. Algo que estaba allí y con la que podíamos contar para cualquier eventualidad. Y al final fue un apoyo recíproco. He leído todos los Puentes, los tengo aquí en mi despacho. Con la SBPE tuvimos una relación muy bonita con la SBPE. Creo que hemos tenido unas excelentes relaciones.

CD: ¿Cuáles son sus proyectos a partir de ahora?

José LUJAN CASTRO: En este momento, desde el punto de vista profesional, todavía no sé muy bien lo que voy a hacer. Lo más probable es que me incorpore a mi puesto de inspector central en Madrid. También seguiré escribiendo, acabaré unos textos que tengo pendientes.

CD: ¿Qué echará de menos cuando deje Bruselas?

José LUJAN CASTRO: Fundamentalmente Voy a echar de menos al equipo de personas con quienes he trabajado. Luego la tranquilidad de la vida en Bruselas, el horario de trabajo y de vida, cosas de la comida, poder perderme una vez más en las calles que también tiene su atractivo… pero… ¡volveré!

Christine DEFOIN