Cómo llegó la noche…

Puente 125(2005)

Entre ustedes, ¿quién conoce a Huber Matos? Conocemos todos desde luego a Fidel Castro, al Che, a Camilo Cienfuegos… Yo, lo confieso, no lo conocía antes de traducir sus memorias. Cuando decía a mis amigos latinos a quién estaba traduciendo, a todos, por lo menos les sonaba el nombre…y muchos me dijeron “Oh…¡Huber Matos! con un matiz de respeto en la voz.
Cada uno de nosotros tiene su visión política de la revolución cubana y de su evolución. Algunos se acordarán de sus ideales revolucionarios vividos – de más o menos lejos – en los años sesenta, setenta, ochenta…
Cayó el muro de Berlín en 1989 y nos fijamos en esta isla en la que permanecía un régimen comunista que sigue manteniéndose. Acordémonos del coloquio Vias y voces de Cuba (1898-1998) que organizó nuestra asociación en 1998. Estaban presentes Abilio Estévez, Justo Vasco, que murió hace poco, Iván de la Nuez, exiliado en Barcelona… y otras personalidades,entre las cuales Janette Habel, Albert Ben Soussan para hablarnos de literatura, de Cuba, y de las convulsiones políticas, incluso digamos “sentimentales” de la isla.
Aquí tienen algo para alimentar su reflexión sobre el proceso de la revolución cubana. Para los que siguen planteándose una reflexión política, esta entrevista dará palabra a uno de los protagonistas de la revolución, unos treinta años después de los acontecimientos narrados por su autor.
Acabo de traducir las memorias de Huber Matos al francés. La casa editorial Tusquets las publicó en 2003. A Huber Matos, quizás algunos lo vieron en el documental Fidel, L’enfance d’un chef, emitido en el canal de la RTB o de ARTE.
Tuve la suerte de encontrar al Comandante Matos, este personaje controvertido, que pasó por Bruselas entre un coloquio sobre los derechos humanos en Alemania y unas entrevistas en París. Desde luego
quise encontrarlo para conocer al hombre, después de unos meses traduciendo su testimonio, comunicándome con su hijo para que me aclarara las preguntas que me surgían, y por fin, decidí entrevistarlo. El encuentro confirmó lo que había percibido y me había animado en el trabajo… Me quedé emocionada, con la sensación de haber encontrado a un hombre sincero, fiel a sus ideales, un hombre apasionado, sin duda ninguna muy lastimado por el paso del tiempo, un hombre que había contribuido a alimentar una verdad histórica.
Huber Matos es un señor bastante mayor. Nació en 1918. Se involucró progresivamente en la lucha, en 1952, cuando el golpe de estado de Batista, se incorporó a la guerrilla y fue el comandante de la columna 9ª, contribuyó al éxito de la revolución. Luego rechazó el giro comunista y dimitió de sus funciones; se le sometió a un juicio truncado y fue encarcelado de 1959 a 1979.

Anne Casterman : ¿Qué determinó su compromiso en la guerrilla?

Huber Matos : Quizás fue la formación que recibí de mis padres. Yo soy hijo de una maestra y de un señor que era agricultor y que, durante los primeros tiempos que me di cuenta de las cosas, era también juez de mi pueblo. Para ser juez, no se necesitaba ser abogado ni nada, era una persona que cogían en el pueblo. No le pagaban un sueldo. Lo escogían en el pueblo por su honestidad, por su forma de ser. Así mi padre, por encima de todo, era un agricultor. Él y mi madre entonces me fueron formando a mí y a mis hermanos. Yo fui hijo de una maestra y de un agricultor que me volcaron en la lucha.
En cuanto a la guerra de EEUU con España, cuando este hecho se produce, ya los independistas cubanos habían realmente ganado su guerra. Aparecía como si los EEUU nos regalaran esa independencia. Mi madre, desde bien temprano, cuando yo todavía no entendía bien las cosas me decía : “Cuando íbamos a hacer una república, primero los americanos intervinieron, y el esfuerzo propio nuestro se nos quedó truncado. Hay que acabar de fundar la república con el trabajo de las distintas generaciones, con la continuidad del esfuerzo… Tenemos que llegar a hacer una república completa. A los jóvenes de la nación, a los que vengan después, les toca el final de la tarea.
Yo, pues, de niño, fui entendiendo poco a poco estas cosas. Y además mis padres siempre me decían : « uno tiene que ser honrado por encima de todo. » Esa ética – uno no puede mentir…que mi madre me lo decía – ; de modo que me formaron en ese patrón, de seriedad, de compromiso, con mi pueblo y con ciertos valores. Entonces fue eso lo que guió mi vida.
Me gustó ser maestro. Cuando era más niño, creía que iba a ser pintor. Pintaba bastante bien, hacía trabajos bonitos. Mi maestro creía que estaba llamado a ser pintor. Pero después me di cuenta que no, que yo había nacido para ser maestro. Por eso fue que los acontecimientos políticos de mi país ya compulso en 1952, fueron los que me volcaron hacia la lucha, lucha por el campo político que derivó en revolución, todo eso hizo que yo me distanciase del magisterio.
Te quise introducir eso, como fue mi niñez, para aclarar lo que soy yo desde siempre.

A.C. : ¿ Qué le animó a involucrarse en la lucha, en la revolución ?

H;M.: La revolución cubana debió haber pedido un mensaje de realizaciones, que nos hubiera permitido a todos los pueblos latinoamericanos iniciar el proyecto de verdadera realización de nuestra república. Hay una oportunidad coyuntural para hacer de la revolución cubana, no un ejemplo, sino un camino a seguir. Porque todos los pueblos no son iguales. Entre nosotros y Perú, entre nosotros y Bolivia u otros países, hay una distancia abismal. Hablamos el mismo idioma, pero los factores geográficos, históricos, étnicos, culturales son diferentes. Entonces el caso cubano era ideal para decirle al mundo, a pesar de toda nuestra larga historia, podemos realizarnos como pueblo en un marco de libertad. Hay varias cosas que se suman, apoyadas por las cosas estas de la valentía del español, de la audacia, pero también del compromiso con ciertos valores que están contenidos en la Biblia, en toda esta serie de cosas que están en el Quijote, que están en muchos libros de acá que ya no son de España, en muchos libros de la cultura francesa, con muchas cosas válidas también de Dostoievsky… Toda esta suma de valores enriquecía la cultura latinoamericana… Es toda la riqueza que hay en el pensamiento de José Martí. Yo veía en la revolución cubana, la oportunidad para hacerlo, aprovechando la coyuntura que fue el golpe de estado el 10 de marzo, el punto de partida. Me dije: vamos a acabar con la dictadura en Cuba y el ejemplo nuestro va a ayudar a los mexicanos, a los colombianos, a los venezolanos, a los argentinos etc. Bien, Martí decía: “Esta es nuestra América.” Entonces tenemos que ayudar a nuestro pueblo a salir de eso.
Así que, para mí, la revolución cubana era la oportunidad de realizar una verdadera república con instituciones, con historia y con todo un montón de cosas positivas para salir adelante, siempre dentro de la conciencia que somos del Río Bravo, desde la frontera de Estados Unidas hacia abajo, que somos un solo pueblo en muchísimas cosas. Que somos unas cuantas repúblicas. Aquí, vamos a crear una república que sirva, que responda a las expectativas de los fundadores de la nación cubana, los Mambises, como decimos nosotros, que fueron una explosión de idealismo, de valentía pero con pensamiento, con una ética. Eso era la revolución cubana y Castro fue quien la frustra, no sólo la frustra sino que lo hace traicionando a un montón de gente pobre que se murió luchando allí. Yo narré el caso en el capítulo sobre Geonel y Carlitos: ¿quiénes son? Son representantes de esa Cuba que hay que reivindicar, que quieren responder al compromiso que había con José Marti, con Céspedes… Y esto quizás es lo más triste de todo : la oportunidad que se perdió.
Por eso, cuando a mi me cogen preso y me acusan de traidor y de todo esto, me dicen horrores, Castro me presenta a la nación como a un criminal despreciable, me dije : yo no me puedo derrumbar. Me van a fusilar, pero me van a fusilar defendiendo mi condición de hombre digno, y defendiendo el derecho y la esperanza de los cubanos a algún día ser una república de verdad. Cuando me manda a decir grosera y cobardemente, que si yo me arrepiento de mi condición de ser humano y hago todo lo que él ha dicho, no hay fusilamiento, que me puedo ir para mi casa, yo me digo: mi honor personal vale más que mi vida, que me fusilen, pero no me van a comprar la conciencia. Me sostuvo firme en la prisión y me sostiene firme hasta el día de hoy. Es decir, que yo respondo a un compromiso con mi propia conciencia y con una serie de valores que me nutren personalmente, pero que son la esencia de las razones de la lucha por la cual los independentistas lucharon durante un montón de años contra España.

A.C. : ¿Qué hizo cuando salió de la cárcel? Intentó volver a la enseñanza? O tuvo ganas de hacerlo?

H.M. : Cuando salí, no volví a la enseñanza. En realidad, no pude volver porque de inmediato tuve que organizar a mis compatriotas, a toda la gente que se me acercó para tratar de apoyarme en la lucha para la libertad de los Cubanos. El drama era intenso y sigue siendo tal vez más intenso, la desgracia de vivir bajo una dictadura totalitaria, una situación de miedo del pueblo. El proceso ha sido de corrupción, de destrucción de los valores. Entonces, bueno, yo desde que salí, me he dedicado a organizar a mis compatriotas con un grupo que se llama Cuba independiente democrático, pero tratando siempre que todos los cubanos trabajemos juntos. Yo, a Martí, lo necesito mucho. Para mí, aunque haya diferentes grupos, no hay otra manera de hacer nuestro trabajo sino con un compromiso de esfuerzo conjunto, porque entiendo que es indispensable para salir de la tiranía de Castro, para que después digamos de resucitar la república. Cuba ha sido muy dañada.
Lo económico, eso se puede resarcir, reconstruir en diez años, en quince años o veinte. Eso es un esquema de conducta de pueblo. Pero el cubano, en varias generaciones, ya se ha acostumbrado a vivir con miedo, con doble rostro. Eso no desaparecerá cuando desaparezca el régimen castrista. Hay que realizar un trabajo de pedagogía social, muy intenso y duradero, permanentemente, yo considero. Eso es una de las cosas que tenemos que hacer y a la que puedo ser útil, porque uno debe tener cierta autoridad moral para poder decir al pueblo todo eso.

A.C. : ¿Ha habido siempre oposición en Cuba a pesar de todo?

H.M. : Claro, siempre ha habido oposición. Hace algunos años fue intensa, con muchas víctimas, la cuota de gente fusilada, de gente torturada, de gente muerta es enorme. Los métodos de Castro han sido implacables, aplicando el terror. La lucha antiguerrilla se hizo con una operación que llamaban “limpia”, que eran miles y miles de hombres peinando el país uno al lado de otro.
Y además multiplicando el número de gente del aparato represivo, fueron miles y miles de personas pues, y creando los comités de defensa, creando de verdad una telaraña de terror y de persecución.
Así que una cosa, un factor por aquí, otro por allá y otro por acá crearon el control, el aparato ese de control y el control completo. Y además a nosotros nos han hecho daño también las noventa millas de la corta distancia que nos separa de Estados Unidos, porque en principio cuando la revolución empezó a insinuarse en el sentido de que iba a ser un poder totalitario, la gente decía “noventa millas”; sí puede ser que Raúl, que El Che y hasta que Fidel sean comunistas, pero a noventa millas del territorio de Estado Unidos no se puede consolidar un país verdaderamente comunista.
Y eso fue un autoengaño para Cuba. Preparó la operación de la Bahía de los Cochinos y fue más bien un paso para que se consolidara el reino castrista. Proclamó: No, no somos comunistas… que repito eso era una mentira. Después cuando la operación de la crisis que llamaron del octubre, de los engaños de 1962, también terminó la crisis esa con un acuerdo por el cual los Estados Unidos se comprometían en ciertas cosas. Esto no está escrito en ningún lugar. Se comprometía a que el territorio americano no tuviera nada contra Castro. En cada coyuntura ha sacado ventajas.
Dicho de otra manera, hay una suma de factores que han hecho que el señor Fidel Castro se aprovechara de esta ley, de estos factores, para seguir en el poder. Y después, las noventa millas de la corta distancia de Estados Unidos, nos ha engañado en el sentido de que si hubiera que cruzar el Atlántico, los balseros, la gente no se iba de Cuba. Como Cuba está a noventa millas de Cayo Hueso, pues entonces se quita la “baba” también…. Uno se dice: bueno esto está tan malo que me voy a tirar en una chalupa o en una balsa…

A.C. : Y en cuanto al nivel de enseñanza.,¿sería bastante bueno?

H.M. : Ha habido muchas escuelas; entonces en ese tiempo las escuelas se multiplicaron, eso es cierto, pero se multiplicaron paralelamente con el sistema ese que va esclavizando al ser humano, que lo hace vivir en un marco de miedo y de doble moral. Así que entonces lo que el individuo va aprendiendo de que tiene todo lo que es el derecho a autodeterminarse, va desarrollando esa capacidad de comprensión. Pero al mismo tiempo se van creando controles que lo hacen un semi esclavo.
Yo sé que me están robando los derechos, pero qué puedo hacer? Todo esto termina en una angustia que se desarrolla en esto: “hay que irse de ahí”.

A.C. : Todos no se van…

H.M. : Si Cuba pudiera tener puentes, si hubiera fronteras, si no fuera una isla, nuestro país se quedaría sin habitantes o con una minoría pequeña que sí quiere quedarse allí por una razón u otra, porque aún no sufrió del actual sistema, o porque son demasiado viejos para emigrar. Pero los controles son terribles. Y esto es otra arma que llamamos “la válvula”, la cual Castro ha manejado también. Cada vez que siente que en la población va creciendo el sentimiento de rebeldía, que se va haciendo más evidente la necesidad de un espacio de libertad o espacio para trabajar, o para desarrollarse la gente como empresario, en fin, para tomar iniciativas que les permitan liberarse del sistema, él busca la manera de que la gente se pueda ir.
Si no fuera porque los americanos no quieren esa emigración masiva, y usan un cuentagotas de emisión de visas o de permitir que entren por las fronteras o por el mar, la verdad es que Cuba se quedaría despoblada porque la gente se siente asfixiada. Entonces la “válvula” de Castro, lo vimos cuando la embajada de Perú, y el hecho del Mariel…Y después otras oportunidades… Eso ha sido también una cosa que Castro ha favorecido, por cierto con controles, para que nunca sea muy alto el nivel de presión interno, que se desarrolle en término de rebeldía, un alzamiento que cambie la situación.

A.C : ¿Y hubo censura en la educación en cuanto a los autores?

H.M : Hubo censura. Por eso ahora han emprendido una biblioteca independiente. Claro, él no permitió las bibliotecas independientes. Las bibliotecas independientes surgieron a pesar de Castro y de su aparato de terror. Pero ahora las han invertido tremendamente porque sirven, han servido y siguen sirviendo, aunque menos estables porque han destruido la mayoría de las bibliotecas independientes como una fuente de información, para que la gente lea, se instruya, estudie y se prepare y sepa hasta qué punto el mundo avanza y sigue avanzando con firmeza en la dirección de la sociedad libre.

A.C.: ¿Qué papel desempeñó la iglesia?

H.M. : En primer lugar, Fidel destruyó la iglesia. Es un hombre hábil e inescrupuloso. Yo he dicho en varias oportunidades que Castro no es marxista. Bueno, lo repito, además de la suerte que ha tenido, ha sido astuto, en usar la presión, en usar la intimidación, la discriminación, ha usado todas las armas para poder llegar a casi medio siglo de poder: destruyó la iglesia, después entró en un cierto grado de coexistencia con la iglesia, y tuvo la suerte de tener a su lado a un cardenal que era un flojo. Un cardenal que actuó de cierto modo como un individuo que hace lo que Fidel Castro quiere que haga. Dice hoy una palabra… después, a los pocos días, uno se da cuenta que es un individuo acobardado, mediatizado que no hace, no actúa cómo debe actuar un individuo cristiano comprometido con los derechos humanos.

A.C. : A finales de los años 80 cayó el muro de Berlín, ¿qué repercusiones tuvo sobre Cuba?

H.M. : Cayó, desapareció la Europa del Este, es decir se quebró la Unión Soviética. No cambió Cuba. Hay una conjunción de factores. Pero en primer lugar, es la siembra de miedo en Cuba por parte de Castro. Fidel es un personaje tremendo, muy inteligente, muy inescrupuloso, muy audaz y tuvo aliados. Canadá siguió mandando a los turistas, y comprándole el níquel. Europa decidió ayudarnos, haciendo inversiones. Japón, igual. Así que el mundo no ha sido solidario con el pueblo de Cuba. La comunidad internacional, salvo excepción, ha preferido defender, ha defendido otros intereses que no sean lo que podríamos llamarse la solidaridad con el pueblo de Cuba.
En Cuba, siempre ha habido resistencia, de una forma u otra. Cuando estaba en la prisión, había miles y miles de presos políticos. Igual sarmientos, en las montañas y en los llanos; pero todo, Castro lo fue aplastando de una manera implacable. ¡Hubo tanta gente sembrando terror!
Era una cosa, pero multiplicada enormemente de lo que ocurrió con la lucha contra los bolcheviques, todo lo que es el territorio de Rusia, la enorme Rusia. En Cuba, fue el terror aplicado sistemáticamente y cuantitativamente también.
Esto por un lado y eso desde los primeros años, entonces él doblegó esa resistencia. Acuérdate la operación de Bahía de Cochinos, preparada por un gobierno americano y después, digamos, se limpiaron las manos. Les ayudaron a llegar hasta la costa cubana, pero después los abandonaron.
Yo no soy partidario de que la solución del caso cubano venga de los americanos. Entonces vale el día que venga del esfuerzo del pueblo de Cuba. Pero sí, entiendo que la solidaridad internacional hace falta. Si hubiese habido en cuanto al caso cubano todos estos años una percepción y una actitud de principios, como fue en cuanto al apartheid de África del Sur, ya habría cambiado el sistema sin violencia, ya se habría caído. Pero así como hubo una conciencia de que se comete un crimen en África, para pedir que la gran mayoría negra tenga derecho a las cosas de su país, de carencia de derechos y que una minoría blanca domine y decida todo.
En el caso cubano, aquel grupo se llamó “Partido Comunista”. Castro y su grupo es una especie de mafia, la que manda. Dispone de todo y hace creerle al mundo que en Cuba hay una revolución democrática, una revolución de la que ciertos principios tienen validez. Castro es un “nevolata”, arbitrario, pero con un discurso que al pueblo lo enamoró en los primeros años. Habría podido ser el más famoso artista de Hollywood. Ya el pueblo sabe que Castro es un mentiroso. Pero hay que tener en cuenta los factores coercitivos del aparato de terror. Cuando digo terror, no estoy exagerando: no matan a todos los opositores, pero sí, es que los oprimen, los encierran y les dan palo, y los torturan a los que hay que torturar. Es la ley de la fuerza, la ley del terror, la ley del abuso del pueblo… Desconocen totalmente los derechos : es una minoría la que manda.
Que esto es así, mire, hubo un proyecto de la oposición, que llamaron el proyecto Valera, en el que se planteaba hacer un referéndum. Castro hizo modificar la constitución para decir : nunca, el tipo de gobierno este, nunca va a cambiar. No, porque lo que quiere es el poder para él. Es más, me atrevo a afirmar, a decir, que Castro no es marxista ni es nada de eso, ni comunista. ¡Es una mentira!
Él, lo que hace, es un individuo que se adora a si mismo; él tiene una inteligencia, una capacidad mental y una audacia excepcionales y lo que quiere es estar allí hasta el último día de su vida.
Eso que después de él pase Raúl u otro, a él no le importa mucho. Lo que ocurra después, no le importa en realidad. Además él sabe que Raúl es un Don Nadie. Raúl es muy útil con él, muy útil para él y con él, pero después de Castro, Raúl no dura; en el mando, no durará mucho. Sería cuestión de semanas… Lo digo yo porque yo vengo de esa gente, yo era parte del liderazgo ese. Conozco primero a Castro, luego a Raúl. Los dos son criminales. Raúl es muy organizado, pero no tiene liderazgo, ni valentía personal, ni carisma. No, a él, el pueblo no le tendría miedo, por muy feroz que fuera. Por mucha gente que fusilara o que fuera presa, el pueblo no, con Raúl no. Ya no se conduciría como un pueblo esclavizado, trataría de romper la cadena. Volviendo a eso, la pregunta concretamente la respondo así: Castro habla mucho porque ha sido un hombre de suerte, porque es un hombre implacable, porque engañó al pueblo que convenció que la revolución iba a asegurar un clima de libertad y de derecho etc. Y porque además la comunidad internacional no ha sido solidaria con el pueblo de Cuba como lo fue con África del Sur.

A.C. : Y Castro sigue en el poder…

H.M. : Ya cuando está algo así como un hombre completamente deteriorado físicamente. A veces, está hablando y se le olvida el nombre de los meses del año… Aunque de nuevo lo reparan un poco y se pasa cuatro horas hablando. Si se pasa cuatro horas hablando, dice sus disparates. Pero es un hombre de suerte hasta tal punto que ahora mismo – lleva como tres o cuatro años- su reino depende de Chávez.

A.C. : ¿Y actualmente qué hace la oposición?

H.M. : Pues, yo me he dedicado todos estos años a hacer ese esfuerzo mayor por lograr que mi país vuelva a un estado de derecho o a libertad, a justicia, para que la urgencia de los derechos humanos puedan ser realizados en el territorio de nuestro país. Tal vez ya, las bases de la Cuba futura como democracia. Yo me dediqué a eso: hice trabajos, conferencias, y reuniones y más reuniones, y trabajos y convenciones… Hemos ido elaborando tesis sobre la Cuba del futuro. Hubo otros esfuerzos entre los cuales un trabajo que se titula “Compromiso Nacional Cubano” que lo han firmado unas cuantas personas ; está en Internet. No hemos buscado masivamente las firmas, sino unas cuantas personas de cierto peso específico. Y, entre otras cosas, pues hubo un esfuerzo para aunar voluntades, pero que el esfuerzo se va acompañado de un esquema de gobernabilidad para ese periodo de provisionalidad, es decir : ¿cómo se emprendería, se instrumentaría un gobierno provisional?
Esas cosas van a ser un poco difíciles; no sólo porque Cuba quedará destruido, sino porque los cubanos somos un pueblo de gente con mucha voluntad, con mucha iniciativa. No es la tarea más fácil poner a muchos cubanos de acuerdo. Pero necesariamente tendremos que ponernos de acuerdo y sobre todo para volver a edificar institucionalmente la nación cubana. Porque en lo que se refiere a la economía, hay que contar con la reserva que tiene el pueblo cubano, con la necesidad que hay de rehacer algo en la agricultura en todos los aspectos, casi todo ha sido destruido. Y además creo que el cubano tiene talento empresarial. Están en Miami, en Costa Rica, incluso en Europa, dónde ha habido cubanos estos muy organizados Allí mismo, en Colonia, he visto a un cubano que tiene un restaurante bien organizado a base de esfuerzos. El cubano tiene la suerte de que cuando se pone a trabajar, pues tiene continuidad en el trabajo. En general, ¡no somos un pueblo de estúpidos! Hay potencial para rehacer la nación cubana. Pero…

A.C. : ¿ Qué hace falta para iniciar un cambio?

H.M: Yo creo: cuando desaparezca el clima de terror que está en Cuba… En este sentido, podrá haber convulsiones políticas, etc.,pero en el curso de los años, la nación cubana se levantará, por lo menos la economía, el trabajo pues del cubano, unido al talento empresarial que queda en el exilio y al potencial de talentos empresariales que hay en Cuba en la nueva generación. Cuba ha sido destruida en su economía en casi todos sus aspectos, porque ha habido un sistema demoledor de valores… No es que yo esté angustiado por el jineterismo, el fenómeno que tenemos, porque eso pasa, pero si el propio sistema operante favorece la prostitución desde entonces y la economía es de ruina, cerrada…
Son montón, miles y miles de muchachas que no tienen otra posibilidad que prostituirse para no morirse de hambre. Pero cuando esto pase, la juventud cubana tendrá oportunidad de trabajar. Habrá muchas empresas del mundo entero y además las reglas de juegos cuando sean otras, allí por ejemplo, Castro ha tenido que comprimir y clausurar los paladares, todos estos negocitos pequeños, es decir los cuentapropistas esos, ha permitido un poquito y después empiezan a crecer y entonces se empeñan a destruirlo porque Castro sabe que cuando exista un marco de economía privada, pues la gente no necesita su sistema. Ya vive, ya no tiene que ser subordinado.

A.C. : ¿La independencia económica le parece muy importante?

H.M. : Cuando Castro dijo aquello “La independencia económica conduce a la independencia política”, yo me dije : “¿Para dónde vamos? ¿Qué cosa es esto? ¿Adónde vamos?” Fue un descuido de él decirme eso. Eso porque me dio como un rayito de futuro : ¿Dónde está? ¿Qué piensa este hombre? “La independencia económica conduce a la independencia política… “Lo ha podido explicar porque fue de engaño en engaño, involucrando al pueblo mientras el aparato de seguridad, el aparato del terror se iba instrumentando.

A.C. : ¿ Cómo ve la relación entre Castro y Chávez?

H.M. : El señor Chávez es un demagogo muy audaz, con una cantidad de petróleo caro para regalarle a Fidel Castro… Y además con un discurso de demagogia política que en cierto modo ha venido a revitalizar la demagogia de Fidel Castro. Allí tenemos la evidencia de que además de la astucia de Castro, de todo lo que ha tenido a su favor tanto tiempo de su implacabilidad, es decir su política de terror, él le ha dado éxito… Es un hombre de suerte. Porque ha venido con un salvavidas. Yo no le doy mucha importancia a eso. Yo no creo que la alianza esa de Chávez, de Castro y de Morales llegue muy lejos. Podrán crear cualquier instrumento, la alianza de los pueblos, podrán manejar con dinero ese proyecto de Chávez, de Castro y de los Bolivianos; pero no creo que esto se concrete en una cosa ni muy duradera, ni muy eficiente. Me parece que es un proyecto demasiado irracional para que eso dure muchos años. Así que lo veo como una cosa demagógica. Tienen dinero. Cualquiera que tenga dinero sale por acá y reúne una multitud y dice miren aquí, síganme que reparto euros, que reparto dólares; pero eso no llega a mucha gente y por supuesto habrá que esperar la prueba del tiempo.

A.C. : ¿Por qué tardó tanto tiempo en escribir sus memorias?

H.M. : Cuando yo salí de la cárcel, me regalaron una grabadora y grabé un montón de cintas con mi historia, desde entonces la memoria está más fresca. La grabé, pero me dije: después voy a ir dando forma a todo esto. No tuve la intención de publicar el libro enseguida. ¿ Por qué? Porque Castro estaba en el apogeo de su fama. Entonces me dije: si yo publico esto hoy, nadie me va a creer esto, y aunque algunos me lo crean, no va a haber público para que el libro valga, mi libro va a fracasar; mejor esperar, que las aguas cojan su nivel; Castro es un criminal, es un inmoral, pero el mundo está fascinado con Fidel Castro. Cuando yo salí, Castro era además el presidente del movimiento de los países no alienables, tenía la alianza con la Unión Soviética, había muchas cosas más que le favorecían.
Me dije: ahora no, vamos a guardar todo eso. Y busqué la manera de que aquello se quedara seguro en cintas y que no se destruyera, saqué varias copias. Dije: aunque venga uno acá y me destruya esto, otra copia está por aquí y tengo tiempo para ir revisando, prefiero esperar a que el relato tenga algún interés. De todas formas, yo estaba convencido de que hay mucha gente en el mundo que sigue pensando que Castro es una víctima de los americanos, y solamente detallando ciertas cosas, yo podía presentar la evidencia de lo que había sido la revolución cubana y del desastre.
Después ya vinieron nuevos libros de la prisión y alguna gente pensó que Huber Matos había perdido oportunidades de lanzar su libro. Yo les dije : no ha llegado el momento todavía. Ya vendrá el tiempo en que mucha gente que va por el mundo pueda leer el libro y pueda decir, es un relato “de verdad ”y es un relato que está apoyado por los acontecimientos. Estuve esperando a que llegara el momento y mientras tanto fui ideando cómo presento esto. Mis hijos, y un matrimonio costarricense, me ayudaron a revisar un primer texto. Pero yo decía: bueno, llegará un momento en que esto se pueda publicar… Y llegó el momento. Entonces pues ideé la mejor manera: al principio pensé publicar dos libros; después, que si hago de esta historia dos relatos, el libro va a perder sustancia, pues es mejor que narre cómo empezó aquella lucha y quién soy yo; y después que vean la injusticia, la desfachatez de Castro, el crimen que no sólo cometió con desconocidos sino que ha cometido con un compañero de lucha que lo ayudó a alcanzar el poder, que compartió con él ideales, ideales que decía El Che. Bueno ésta es la razón. Me ocupé de narrar historias, pero convencido de que el público no me lo iba a aceptar como una cosa de valor histórico, en aquel momento. Entonces me demoré mucho, esperando el momento, encontré la paciencia; además estaba convencido: si me matan o me muero, eso quedará, y ya lo publicarán mis hijos o mi esposa.
Hubo una señora que era política, que vive todavía en Estados Unidos, que tenía mucha simpatía conmigo y me dijo cuando salieron unos libros que fueron bien acogidos por el público: Huber, te perdiste oportunidades de hacer tu historia… Yo le decía: no perdí la oportunidad, yo tengo mi historia escrita, y el día que la conozca la gente se dará cuenta de que es un documento de valor, que no es una charlatanería ni una cosa de ficción.

Anne CASTERMAN